Mi primo (I: el inicio)
Primeramente quiero agradecer a las personas que se tomaron
la molestia de escribirme en el relato anterior.
Este relato es verídico y fue hace ya 6 años, pero sigo
conservando en mi memoria los detalles de aquellos tiempos.
En aquellos tiempos mi familia estaba muy bien posicionada,
vivíamos en compañía de mi tía (hermana de mi mamá) y mi primo 5 años mayor que
yo. Mi primo era alto, moreno, con físico atlético, aunque yo no lo consideraba
atractivo.
Yo siempre lo acompañaba a todas partes que él iba, conocía
sus amigos, sus gustos, etc. Él también conocía todo lo que yo hacía.
En fin, un día por la noche, estaba en la recamara de mi tía
con mi primo, aún no llegaban mis padres de ni mi tía, así que estábamos viendo
la televisión, pero no había nada interesante. Pasaron unos minutos buscando
algún programa y él dijo como no hay nada ¡qué te parece si jugamos un rato!;
para lo que estaba aburrido acepté (me imaginé que íbamos a jugar dominó o algún
juego de mesa), pero mi sorpresa fue que fue al baño y trajo un rollo de papel;
yo no sabía que era lo que pasaba por su mente y entonces se bajo el pantalón y
su truza y sacó una enorme polla, era larga y gruesa, la verdad es que yo nunca
pensé que tuviera semejantes atributos para la edad que tenía (en ese entonces
él tenía 16 años).
No sabía como reaccionar. Él se recostó sobre la cama y se
pajeaba muy lentamente deslizando su mano con un movimiento de arriba hacia
abajo, dejando ver en cada movimiento su enorme glande. Se acercó a mí y me
dijo: - chúpamela – yo no sabía que hacer y le dije: - no, qué te pasa me da
asco – a lo que inmediatamente el contestó: - si no lo haces tus papás se van a
enterar de lo que has hecho (realmente no recuerdo con qué me amenazaba en ese
tiempo) – para lo que tuve que aceptar.
En aquellos tiempos era un inexperto de la sexualidad y no
conocía mucho del tema. Sólo recuerdo que al comenzar a mamar su tranca, mi
primo disfrutaba como loco, no entendía por qué. Prosiguió a quitarse bien los
pantalones y entonces abrió sus piernas y me decía: - ¡chupa, todo, así! – a mí
no me quedaba más remedio que seguir – y entonces empujó mi cabeza hacia más
abajo y me dijo que le chupara los huevos, la verdad es que no entendía por qué
pero me estaba gustando darle placer a mi primo.
No se cuanto tiempo pasó pero me ordenó que parara, que ahora
el momento de penetrarme, no sé a qué se refería pero no tenía opción. Él se
recostó bien sobre la cama, con su tranca apuntando al techo y me dijo que me
sentara sobre su tranca, entonces yo me negué y para lo cual volvió a
amenazarme, la verdad es que me daba mucho miedo que él fuera a decir algo, así
que tuve que hacer lo que él decía.
Proseguí a sentarme sobre su tranca, él sólo me acomodaba
para que su tranca entrara en mi culo (no estaba dilatado), no sé por qué pero
cooperaba en el acto, así estuvimos intentando que entrara y por fin, entró su
glande, me dolió muchísimo, por ello me separé de él y el dijo: - ¿qué, te
dolió? – y se empezó a reír.
Dijo: - bueno dejémoslo hasta aquí por hoy (entonces pensé,
¿Qué va a ver otros encuentros) – y comenzó a masturbarse a una mayor velocidad.
Yo sólo observaba todos y cada uno de sus movimientos y entonces él dijo: -
mastúrbate tú también – yo no sabía como hacerlo, nunca lo había hecho, mi primo
dijo: - entonces mira, yo te enseño – tomo mi mano y la colocó sobre su enorme
tranca y sin soltar mi mano comenzó a masturbarse con mi mano, a mí me estaba
gustando y rápidamente aprendí como lo tenía que hacer, mi primo gozaba
realmente y se vacío en mi mano, yo me saqué de onda y le pregunté que era lo
que había salido de su tranca (ya que obvio no era orina) me dijo que eran
mocos, que los hombres cuando gozan mucho les sale y se siente maravilloso
cuando sale. Entonces se limpió con el papel que había traído y ayudó a que me
masturbara.
Así la pasamos en otras ocasiones que contaré en otro relato,
cualquier comentario a
nognihcoy@hotmail.com