Ésta es una historia real
basada en un diario que accidentalmente pude leer.
Santander 23 de noviembre de 1.996.
Querido diario:
Hace ya mucho tiempo que no te escribo
nada. En concreto desde la primavera pasada. Llevaba tiempo pensando en
contar a alguien lo que me había pasado. Miedo, vergüenza...
Necesitaba hacerlo pero no encontraba la ocasión ni la persona.
El problema es que no sabía a quién. Uno a uno fui desechando
a todos los amigos y amigas que tenía, incluso llegué a pensar
que nadie debía saberlo...
Empezaré a contarte lo que
me había pasado el día que recogí a los dos chicos
en la gasolinera...
Fue en la primavera pasada... Tenía
el depósito casi en la reserva y paré en un autoservicio...
Mientras tomaba un café se acercaron a mi dos chicos...
Tendrían como mucho veinticinco
años. Me preguntaron dónde iba y me pidieron que por favor
les llevara hasta la ciudad. No suelo hacerlo nunca pero accedí.
Uno se colocó a mi lado y el otro se sentó atrás.
Durante el viaje apenas hablaron, sin embargo cuando faltaban unos treinta
kilómetros para llegar, el de atrás me dijo que tenía
una navaja y que debía obedecerles. Si no lo hacía me la
iban a clavar... No se la vi pero la convicción del tono de su voz
no me hizo dudar ni un momento... Fui siguiendo sus instrucciones y girando
donde me ordenaban.
Cuando entramos en una carretera
comarcal, me mandaron conducir muy despacio.
Al llegar a un camino me indicaron
que debía meterme por él. Debían conocer bastante
bien la zona y me iban indicando por donde tenía que ir casi de
carretilla. A los pocos kilómetros estábamos dentro del bosque
en un lugar completamente solitario. Allí me hicieron bajar del
coche.
No había luna llena, pero
casi, y se veía bastante bien. No hacía demasiado frío...
Uno de ellos se situó a mi espalda. Inesperadamente me agarró
de las solapas de la americana y tiró de ellas hacia atrás
hasta la altura de los codos descubriendo los hombros. No se como, pero
tensando la tela me apretaba los brazos y casi ni podía moverlos.
Con el otro brazo me rodeó el cuello y me sujetaba con fuerza para
que no hiciera nada mientras el otro registraba mi coche.
Completamente pegado a mi espalda
podía sentir como su pene se iba endureciendo al rozar mis nalgas
y empecé a pensar que no se iban a conformar con quitarme todo lo
que tuviera. La sola idea de que pudieran hacerme daño me puso la
carne de gallina....
Cuando encontró el bolso
lo sacó afuera. Vació todo encima del techo del coche y buscó
dentro de la cartera. Contrariado le dijo al otro que había muy
poco... Se fue guardando el dinero y todo lo que le gustó. El tabaco,
el encendedor, una agenda de direcciones de piel, el llavero de plata...
Autoritario me gritó: ¿Qué
tienes en los bolsillos?, Vamos puta danos lo que tengas... Asustada no
le contesté... Furioso me pegó un cachete... Luego me registraron.
Después de vaciarme todos los bolsillos, me quitaron el reloj y
los anillos. El que estaba frente a mi se fijó en el collar. Al
soltar el cierre me rozo levemente los pechos. Se guardó la gargantilla
en el bolso y volvió a ponerse delante de mí.
Me miró directamente a los
ojos y sonrió. Estaba asustada y un poco nerviosa. Suavemente y
con tranquilidad empezó a acariciarme los senos con las dos manos
rodeando su volumen... Nada más sentir sus manos intenté
moverme pero el de atrás apretó con más fuerza mi
cuello y me inmovilizó completamente... Me sujetó la cara
con una mano y me enseñó la otra con la palma abierta, amenazando
con darme una bofetada. Estate quieta, ordenó seco y volvió
a cogerme las tetas. Palpó curioso su perímetro y sopesó
sus formas... Tiene buenas peras le dijo al otro apretándomelas...
Burlón jugó con su pulgar sobre uno de mis pezones.
Después de sobarme todo lo
que quiso, colocó sus dedos en torno a los botones de mi cuello.
Pensé que tiraría con brusquedad de la blusa y me la abriría
de par en par rasgándomela entera como hacían en las películas.
Sin embargo hizo todo lo contrario. Fue desabrochando de uno en uno los
botones, recreándose en lo que hacia sin apartar ni un milímetro
los ojos de lo que iba descubriendo. Cuando llegó a la cintura sacó
los bordes de la blusa y la desabrochó por completo.
Con delicadeza fue abriendo sus
bordes descubriendo mi torso sin dejar de mirarme los pechos cubiertos
aun por mi sujetador blanco... Joder menudo par de bolas, exclamó,
esto no son tetas... son balones de playa... Por la forma de mirarlas me
hizo avergonzar de su tamaño...
Yo miraba asustada lo que me estaba
haciendo y de vez en cuando observaba la expresión de su rostro.
Su cara había cambiado... no tenía un gesto definido. Estaba
tranquilo, sereno, con una media sonrisa... ahora no parecía violento
ni agresivo...
Sin que me diera cuenta de cómo
lo había hecho, me encontré con que había sacado una
navaja. Apretó un botón y frente a mi rostro apreció
brillante su hoja... Me miró a los ojos amenazante, pero no dijo
nada. La apoyó en mi mejilla y fue rozándome con el filo...
Me recorrió todo el rostro. Me la pasó entre mis labios.
Instintivamente abrí un poco los labios. Se quedó mirando
su filo. Abre la boca, me ordenó seco y tajante. Obedecí
su orden.
Me mandó que sacara un poco
la lengua y la fue pasando varias veces haciéndome lamer su filo
y humedeciendo completamente su hoja. Ahora si estaba paralizada de miedo
y me dejaba hacer sin atreverme siquiera a temblar... Luego fue descendiendo
por el cuello hasta llegar a mis pechos. Contorneó con la navaja
mis senos y la paseó varias veces por ellos... Jugó con la
punta arañando mis pezones... Temí que me la clavase o que
con una de sus travesuras me cortase... Luego metió la hoja por
el canalillo de mis pechos e introdujo la punta bajo el sujetador. Giró
la navaja hasta que el filo quedo contra la tela. Sentí el frío
del metal entre mis senos y un escalofrío me recorrió poniendo
mi carne de gallina. De un movimiento seco cortó el sujetador por
el medio. Mis pechos aun cubiertos dieron un pequeño bote.
Clavó su mirada en mi. Medio
sonriendo fue bajando sus ojos hasta mis pechos. Enredando la punta de
la navaja en una de las copas del sujetador, fue descubriendo mi busto.
Sujetó el tirante entre sus dedos y lo cortó. La copa del
sujetador quedó colgando.
Con él desnudo, paseó
de nuevo el metal sobre mi piel. El pezón se recogió haciendo
destacar un poco su punta. Repitió la operación despacio
con el otro. Cuando estuve con los dos pechos al descubierto se quedó
frente a mí contemplándolos fijamente sin moverse ni decir
palabra...
Colocó la palma de la mano
bajo uno de mis pechos y lo alzó para mostrárselo al otro...
- Mira que cacho melones... Tanteó
su peso y lo empujó hacia arriba... Sonrió mirando los botecitos
que dio al caer...
No sé por qué, pero
en vez de asustarme el verle actuar así me tranquilizó. No
me daba miedo a que me la clavara o me fuese a hacer algo malo. Tenía
claro que me estaba desnudando para violarme y lo aceptaba como algo que
tenía que suceder de un momento a otro. Seguramente luego me lo
haría su amigo, pero en vez de moverme, luchar o hacer algo, me
dejaba hacer esperando pacientemente a que se apoderase de mí profanando
mi cuerpo... El único miedo que tenía era que después
de hacérmelo, me golpearan o me clavaran la navaja dejándome
allí herida... El acto sexual en sí nunca me había
importado demasiado... Y en el peor de los casos serían diez minutos
de humillación...
Mi tranquilidad me sorprendió
y empecé a pensar qué dirían si me estuviesen mirando,...
si mi novio me viera así, medio desnuda, a punto de ser violada
y yo sin oponerme, sin gritar, sin decir ni una palabra, sin moverme...
Eran dos,... me tenían sujeta
y no podía resistirme,... además tenían una navaja...
Me parecieron simples excusas que contaría si tenía que explicarlo
algún día. Si algún día tenía que contarlo,...
aunque tampoco tenía por qué saberlo nadie...
Su mano me agarró apretándome
en la nuca y me hizo inclinar la cabeza. Sin prisas fue bajando la cremallera
de su pantalón. Metió la mano dentro de su bragueta y con
dificultad sacó su pene excitado y duro. Su tamaño no era
descomunal, pero tampoco podía decirse que fuera normal... Me pareció
grande y grueso, por lo menos comparándolo con lo que yo había
visto.
Rodeó el miembro con su mano
y se lo acarició delante de mí como si se masturbara mientras
oprimía mi nuca para que no cambiara mi mirada de dirección.
No hace falta que me sujetes... pensé, te obedezco yo sola... Mis
ojos, atraídos como por un poderoso imán, no podían
apartarse de su miembro... Sin decirme una palabra entendía qué
es lo que me estaba diciendo y adivinaba su pensamiento. Vanidoso me mostraba
su herramienta amenazándome, advirtiéndome con sus obscenos
gestos lo que iba a hacerme y con qué iba a poseerme...
Cuando soltó mi cabeza, no
dejé de mirar su pene... Él comenzó a desabrochar
mi cinturón. Luego el botón y la cremallera de los vaqueros.
Entonces se agachó en cuclillas y fue tirando de los pantalones.
Mientras me los bajaba muy despacio no dejaba de mirar mis piernas. Sabía
que estaba disfrutando por anticipado del manjar que dentro de nada sería
suyo. Me descalzó un pie y por él me sacó una pernera.
Sin entender por qué volvió a ponerme el zapato e hizo lo
mismo con la otra extremidad.
Me acarició por entero las
piernas. Metiendo las manos en medio presionó un poco en los muslos.
Me bastó su indicación y las abrí. Desde abajo miró
sonriendo. Acariciándome fue subiendo hasta mi cintura. Se colocó
de pie frente a mí y cada una de sus manos se apoderó de
uno de mis pechos. La punta de su pene, ya húmeda, rozaba mis braguitas.
Se dedicó a jugar con mis
senos tocándome una y otra vez, haciéndome sentir su sexo
impaciente. Parecía disfrutar retrasando lo evidente,... torturándome
sádicamente con la espera de lo que ya era indudable que me iba
a hacer. No... lo que estaba buscando era hacerme saber que era mi dueño,
que podía hacerme lo que quisiera, que podía apoderarse completamente
de mí, y que sólo me iba a follar cuando él quisiera,
sólo cuando él quisiera...
Su mano bajó hasta mi entrepierna
y por encima de las bragas palpó mi sexo. No puedo negar que después
de sentir su pene tan próximo a mí y sobre todo al notar
su caricia estaba algo excitada. No sé el por qué, no debería
estarlo, pero mis pezones y la humedad de mi sexo me delataban. Seguramente
él se habría dado cuenta de ello y me pregunté qué
pensaría de mí. Me lo tocó entero y me masturbó
por encima de la tela haciéndose el amo y señor de todos
mis rincones.
Sin dejar de tocarme me preguntó
si tenía novio..... No respondí. Tensó la mandíbula
y sus dedos retorcieron la punta de mi pezón con firmeza arrancándome
un quejido de dolor. Repitió tranquilamente la pregunta, como si
antes no la hubiera hecho. Asentí que sí con la cabeza. El
que me estaba sujetando se río. Él ni se inmutó. No
dejábamos de mirarnos fijamente a los ojos. La presión sobre
mi pezón había disminuido pero no lo soltaba. Esperaba sin
saber el qué. Otra pregunta tal vez. Otra orden, no sé pero
no podía apartarme de sus ojos ni podía evitar que sus dedos
se fuesen haciendo más y más dueños de mi sexo. El
que me sujetaba dijo algo así como que me iban a devolver algo usada
a mi novio, no lo entendí bien y de nuevo volvió a reírse,
pero él seguía sin moverse.
Por encima de la tela, sus dedos
fueron subiendo entre el surco de mis labios alcanzando por primera vez
mi clítoris... Creí que se iba a detener ahí, pero
en vez de eso siguió subiendo hasta el ombligo acariciando mi vientre...
Luego descendieron insinuantemente y separando la goma de mis braguitas
se metieron en su interior. Acarició el vello de mi sexo y sus dedos
separaron los labios dejándome abierta. Milímetro a milímetro
fue recorriendo el camino inverso hasta llegar a mi ano. Comenzaron a hacer
el recorrido de regreso, pero deteniéndose por un segundo en mi
agujero... Sin ninguna dificultad dos dedos entraron en mi... No pude evitar
que un par de gemidos se escaparan nada más tocar mis partes más
sensibles...
Dentro de mi cabeza empezaba a entablarse
una confusa batalla... Por una lado me resistía o más bien
debía resistirme a lo que me estaban haciendo,... debía luchar,
mi mente me decía que debía enfrentarme a la excitación
que me producían sus dedos... por otro la impaciencia me consumía...
la escena me pareció súper morbosa y me encendía cada
vez más... Mis ojos no dejaban de mirar ese pene turgente en el
que destacaban sus venas hinchadas... mi piel quería esos dedos
y no otros,... mi coño quería que se metiese en él,
que su capullo abriese mis labios a la fuerza... que mi entrada se dilatase
al invadirme...
Estas mojada cacho puta... Le oí
decir burlón. Bruscamente sacó su mano. Olió sus dedos
y luego los situó frente a mi cara. Olían a mí. Suavemente
los apoyó en mis labios y les recorrió enteros... Fueron
unas sensaciones electrizantes y mi sexo estaba respondiendo a ellas humedeciéndose
más y más... Con la otra mano volvió a cogerme los
pechos... Empujó los dedos introduciéndolos en mi boca para
que los lamiera. Dentro de mí los hizo moverse en todas las direcciones.
Mientras me hacía esto, su
mano pasaba de un pecho a otro sin cesar... Me les acariciaba... me les
estrujaba con fuerza... les juntaba tratando de abarcar los dos en su palma...
Seguía sintiendo como su pene rozaba mis muslos y se acercaba por
encima de mis braguitas a mi abertura. El hechizo de su miembro hacía
rezumar mi sexo sin que pudiera evitarlo...
Retiró sus dedos de mi boca
con la misma suavidad que los había introducido... Con ellos mojados
rodeó mis pezones... Nada más sentirlos, mi pecho se infló
de placer aumentando el volumen de mis tetas... Mis pezones respondieron
a esas especiales caricias afilándose como nunca... Su lengua les
lamía... sus labios tiraban de ellos,... Su boca les comía
con una maestría increíble y supe que me les iba a dejar
llenos de chupetones y marcas...
Agarró mis senos con las
manos apretándolos y haciendo sobresalir sólo la copa de
los pezones... Sus dientes les agarraban y tiraban de ellos arrastrando
a todo el pecho... Cuando les tenía así de tensos, sólo
sujetos por sus dientes, dejaba que la punta de su lengua les lamiera...
Tenía los ojos medio cerrados y mi respiración se oía
jadeante... Inesperadamente una de sus manos me agarró con fuerza
el sexo y presionó entre los labios. No sé si por lo fuerte
o por lo inesperado de su movimiento, pero al sentirle gemí intensamente...
Un espasmo de placer me hizo cerrar los ojos y las rodillas me temblaron...
En cuclillas me fue bajando las
bragas descubriendo despacio mi coño. Agarrando mis mulos por detrás
me empujó hasta tener mi sexo frente a él. Pude sentir su
aliento. Su lengua húmeda subió insinuante por mi muslo y
se paseó por los confines de mí coño empapado sin
llegar a entrar en él... Sus manos palpaban mis nalgas... Inesperadamente
me mordió. Un trozó de mi carne quedó aprisionado
entre sus dientes y grité. Podía causarme placer y dolor,
podía ser suave y tierno o hacerme gritar. Siguió bajándome
las bragas y me las quitó.... Luego con los dedos separó
mis labios hasta hacer asomar tímidamente mi clítoris...
La punta de su lengua saboreó mi botón varias veces haciéndome
gemir....
Hubiera deseado que siguiese jugando
con su boca en mi sexo... Arrogante enseñó mis bragas a su
compañero y se las guardó en el bolso de la cazadora.
Ya estoy completamente desnuda,
ahora es cuando me van a hacer de todo pensé. Otra vez luchaba dentro
de mí... No podía aceptarlo, me negaba a ser ultrajada de
esa forma, pero deseaba ardientemente ser doblegada por ese desconocido...
Volvió a situarse delante de mí y volvió a tocarme
dejando deslizar sus dedos por la humedad de mi coño. Al notarlo
tan húmedo sonrió. Joder tío, está calada hasta
las rodillas... le dijo a su compañero... ¿ Te gusta eh?...
Sus dedos no paraban de moverse y mi respiración se iba agitando...
¿ Qué pasa tu novio no te mete caña o qué?...
Espatárrate, me ordenó con tono despectivo... Separé
las piernas de forma que los labios de mi sexo se abrieron aún más
para él. Sin ningún problema introdujo de nuevo sus dedos
haciéndome gemir más fuerte...
Se separó un poco para verme
entera... Estás muy buena... Si yo fuera tu novio no dejaría
de follarte... Yo no dejaba de mirar su miembro erecto... Sin saber por
qué le deseaba... Seguía sin cuadrarme demasiado el malsano
deseo de entregarme al miembro del extraño que iba a violarme...
Me sentía inquieta... Volvió a acercarse y a tocarme... Sus
dedos jugaban conmigo como querían y cuando rodearon mi clítoris
no pude contener un gemido de placer...
-. Menuda almeja tienes... ¿Sabes
que tienes chocho de puta?... Tu novio se pondrá las botas contigo...
Él parecía satisfecho
con lo que estaba haciendo... Cerré un poco las piernas reteniendo
sus dedos donde más me gustaba... No se opuso y siguió jugando
allí... Dejé reclinar mi cabeza sobre el hombro y cerré
los ojos. Fui gimiendo suavemente cada vez que recibía sus caricias
en mis zonas femeninas...
Mientras me acariciaba perdí
la noción del tiempo y del lugar y casi ni les oía... Eso
no me estaba pasando a mí... era como en uno de mis sueños
eróticos,... yo estaba profundamente dormida y soñaba que
un desconocido me estaba tocando a la fuerza las partes más íntimas
causándome placer... Sin embargo aquello era real... Mi respiración
entrecortada era real... Iban a violarme y yo estaba disfrutando... Me
dejaba tocar en todos los sitios,... mi cuerpo respondía como nunca
a sus caricias,... mi deseo me resultaba extraño, pero muy fuerte...
como nunca había sentido por ningún hombre.
Vas a hacer que esta tía
se corra... dijo el de atrás. Está tan cachonda que se muere
de ganas, le respondió fanfarrón. Abrí los ojos. Sonreía.
Su mirada estaba fija en mi, penetrante... Debía estar tan sorprendido
como yo.
Está salida a tope. Seguro
que hace tiempo que no se la calzan... Volvió a decir el que me
sujetaba. Sin dejar de manosearme preguntó si mi novio no me lo
hacía, si era marica,... No le contestaba a nada... estaba entregada
completamente a esos dedos que se movían hábilmente por mi
sexo causándome más y más placer... Sin parar de tocarme
respondió: "No creo que sea eso", y reafirmó moviendo
la cabeza de un lado a otro... Metiéndome más adentro los
dedos empujó con violencia... Me hizo daño, pero me gustó...
Solo pude gemir..... Aquí la entra de todo... esta lo que necesita
es un buen rabo...
Hablaban de mí como si yo
no estuviera, comentando lo dispuesta que parecía, las ganas que
se me notaban, lo apetecible de mi cuerpo, lo que harían o dejarían
de hacer con mi cuerpo si fuesen mi novio... A medida que sus caricias
me iban doblegando, sus comentarios iban siendo más fuertes, bueno,
más que fuertes guarros...
¿Te jode o no te jode bien
el picha floja de tu novio?...¿ Crees que le importará si
te echamos un buen polvo?. A lo mejor hasta me lo agradece... a una hembra
como tú hay que tenerla bien follada... y seguro que él solito
no puede... La gracia les resultó simpática y empezaron a
reírse... ¿ Te la mete muy a menudo?... Seguro que siempre
te quedas con ganas de más... ¿Verdad que sí guarra?...
Muy seguro de sí mismo seguía
moviendo los dedos dentro de mí... Su otra mano no paraba de jugar
con mis pechos erizando mi piel... Por un momento miré como les
recorría... Tenía los pezones completamente erguidos, como
nunca me les había visto...
¿Verdad que este conejo se
muere de ganas?... En cuanto te meta el rabo te vas a correr de gusto...
Me irritaba que hablaran de mí en ese tono, no paraba fanfarronear
con lo que me iba a hacer, dando por sentado que yo no solo no diría
nada, sino que debía estarle agradecida... Iba a abusar de mí
y encima como él decía, me estaba haciendo un favor... Según
él era una insatisfecha y me bastaba ver un pene para morirme de
deseo, buscaba ansiosamente calmar mi calentura,... Me trataban como a
un simple objeto, como a una a chica de usar y tirar... pero tenían
razón,... todo lo que decían eran verdad, lo estaba deseando...
El de atrás se estaba riendo con los verdes comentarios de su amigo...
Antes de que pudiera decir nada,
sus dedos acariciaron mi clítoris arrancándome otro suspiro
de placer,... No pude contestar, no quería contestar... Yo seguía
jadeando incapaz de ahogar mis gemidos... Si se está derritiendo
la muy puta... Pegado a mi oreja el de atrás me preguntó
con un murmullo lascivo cuánto tiempo hacía que no me ponían
una buena vara... Contesta puta, dijo el otro con un tono entre rabioso
y enfadado arrastrando las últimas letras. La única respuesta
que era capaz de darles eran mis gemidos de placer, cada vez más
profundos, cada vez más prolongados...
De repente sus dedos pellizcaron
con fuerza mi clítoris. Me quejé pero en vez de ceder, lo
que hizo fue retorcerlo hasta hacerme gritar de dolor. Nunca me habían
hecho eso. Dolía horrores y me hacía encorvarme. No dejaba
de hacerme daño y empecé a llorar... Podía matarme
de dolor y podía causarme placer... era suya y me lo estaba recordando...
Repitió de nuevo la pregunta sin dejar de hacerme un daño
terrible... Contesté que sí me lo hacía... Pareció
no oírme... Volví a repetir que sí me lo hacía...
¿ Que te hace qué?.... Se acuesta conmigo, les dije entre
sollozos... Otro pellizco aún con más fuerza.. Casi gritando
les dije : - ¡¡¡Me jode por las noches!!!... Los dos
se rieron... Vamos putita dinos cómo se acuesta contigo ese maricón...
o ¿eres tú la que se le cepilla?...
Humillada por el dolor les conté
sollozando los detalles más íntimos... Empecé a contarles
lo que me hacía y sólo entonces dejó de apretar tan
fuerte... pero como si fuera una advertencia de que podía volver
a hacerme gritar de dolor no soltó sus dedos sin darme un último
pellizco... Temiendo defraudarlos y que volviese a hacerme daño
les conté las historias que creí más excitantes...
Les conté cómo me lo hacía en la bañera,...
cómo le gustaba hacérmelo mientras veíamos un vídeo
porno... Él estaba sonriendo y el de atrás no paraba de reírse
mientras sacaba punta a todo lo que decía...
Así que el niño mete
su pollita en tu coñito. ¿Eh?... Vamos sigue, qué
más te hace... Les dije que algunos días le gustaba penetrarme
desde atrás poniéndome a cuatro patas... No jodas, ¡si
hasta te cabalga y todo!... Los dos se rieron al tiempo... Y tú
qué le haces... Con lo ninfómana que eres no te estarás
quieta ni un minuto... Seguro que nada más verle el pijo te abres
de piernas... ¿Te gusta que te la meta?... ¡Contesta!... Sí...
¿ Se la meneas?... De nuevo risas... Sí... Debes ser una
auténtica cerda...
Vamos... sigue... ¿qué
más le haces?.... No supe qué contestar... ya les había
contado todo... Ya te lo he dicho no sé que quieres oír,
dije sollozando... No me contestes dijo en tono violento mientras agarraba
mi cara con una mano... Mis labios quedaron entreabiertos... Me besó
en la boca... Tienes morros de puta... Menudas mamadas le tienes que hacer...
No le contesté. ¿No me digas que no se la chupas?. Contesté
la verdad, que no, que me daba asco... Esta vez ya no fueron risas, sino
auténticas carcajadas. Suéltala... Tranquilo, con el ansia
de rabo que arrastra no se va a echar a correr,... venga suéltala...
Poco convencido el que me sujetaba soltó la trenca y quedé
libre...
Ahora desnúdate... Me quité
a la vez la americana, la blusa y la chaqueta. El sujetador roto cayó
a mis píes... Me sentí grotesca y ridícula en esa
situación... Estaba en medio de un bosque totalmente desnuda ante
dos hombres, quieta como un espantapájaros... y lo que más
me molestaba, calada hasta lo más profundo de mí... Con la
ropa de la mano sin saber qué hacer se la di al otro. Con desprecio
la tiró hacia atrás.
Me hicieron permanecer así
un buen rato mientras me miraban de arriba abajo y entre ellos hacían
obscenos comentarios sobre mi cuerpo... Casi todos iban dirigidos al tamaño
de mis pechos... Completamente desvestida, humillada por lo que les había
contado, avergonzada por no haberme resistido al placer, seguí mirando
en silencio al suelo y esperé sus órdenes soportando que
me metieran mano de forma tan burda... Por primera vez sentí frío
y rodeé mis pechos con los brazos para darme algo de calor. Bruscamente
me los quitó. Quería verme así, absolutamente desnuda
y preparada para cuando él quisiera tomarme.
Desde atrás el otro me agarró
por primera vez los pechos... Buen par de melones... Sus manos parecían
más robustas y me los apretó con fuerza... Mientras me sobaba
entera delante de su compañero, entre mis nalgas volví a
sentir su rígida verga, fuerte y aprisionada... Su cuerpo se pegó
a mi espalda y metió una mano entre mis piernas. Rápidamente
notó mi humedad... Si lo está deseando la muy puta... Esta
tía es una come pollas de cuidado... Oprimiendo mi sexo me obligó
a ir aún más hacia atrás, hasta pegarme completamente
a su cuerpo... Me metió los dedos y empezó a moverlos dentro...
No tardó en hacerme jadear. Mírala cómo goza... Está
cachonda a tope... A esta no la han jodido en condiciones en su puta vida...
Volvió a arrimar su cara
a mi oído y empezó a decirme marranadas en tono lascivo...
Aún las recuerdo como si las estuviera oyendo ahora mismo... Joder,
tienes el chocho empapado... Estás deseando que te folle... Estás
más salida que una perra en celo...¿Tienes ganas de rabo
eh?... En cuanto te le meta vas a gozar de verdad... Tu chocho va a saber
lo que es un buen palo... Dominada por el placer separé las piernas
un poco... Metió sus dedos aún más adentro... El gemido
fue largo y prolongado... ¿Cómo eres tan zorra tía?...Cuando
acabe de follarte le vas a contar a tu novio lo que es joder de verdad...
No te imaginas el pedazo de rabo que te voy enchufar... Te la voy a meter
hasta que te salga por los ojos... Te voy empotrar hasta los huevos en
el chumino... Sus comentarios obscenos me excitaban aún más.
El tono lascivo de su voz me hacía desear lo que me proponía...
Estaba a punto de correrme...
Así que nunca te han metido
una chorra en la boca ¿eh?. No... contesté avergonzada mirando
al suelo. Tranquila.... ahora vas a chupar una buena polla... Ponte a cuatro
patas, como si te fuera a montar tu maromo... En cuanto el otro me soltó
obedecí de inmediato. Sabía que si me negaba me iba a dar
lo mismo. Mis tetas quedaron colgando entre los brazos. Menuda yegua, no
me extraña que se la beneficie por detrás... ¡Está
buenísima!...
Apoyó su mano en mis riñones
impidiéndome avanzar, luego, palpó mis nalgas y fue recorriéndolas
hasta encontrar el camino que le llevó a mi sexo... En esa postura
me hizo separar aún más las piernas... Ahora estaba completamente
abierta... Adivinaba que tenía los ojos clavados en mi trasero...
Seguramente me estaría viendo los labios hinchados y brillantes
por mis jugos... Tal vez su pene ya estuviese fuera de los pantalones...
Sabía que estaría tan turgente como el de su amigo... Supuse
que a lo mejor quería entrar en mí en ese momento y me imaginé
poseída por sus dos vergas a la vez... Al hacerlo un escalofrío
de placer hizo palpitar mi coño y deseé que lo hicieran...
Sin dejarme mover, me tocó por todos los sitios y magreó
enérgicamente mi vulva... Este chocho está pidiendo guerra
a gritos... Déjate de mariconadas y cepíllatela ya... Si
no te la trajinas ahora mismo me la tiro yo... ( Si he de ser sincera en
ese momento estuve a punto de pedirle que lo hiciera.. ) Eso luego,...
tranquilo tío, antes se la va a tragar entera...
Ven aquí,... te voy a enseñar
lo que es una buena mamada... Se agarró el miembro y le hizo apuntar
a mi rostro. Venga ven a comértela ya... Se desabrochó del
todo los pantalones y se los bajó un poco. Sus testículos
quedaron al aire y agarrándoselos los exhibió engreído
delante mí... Les tengo cargados de leche y te vas a tragar hasta
la última gota...
Gateé hasta ponerme justo
enfrente de su sexo. No se molestó ni en acercarse. Tuve que incorporarme
un poco para poder alcanzarle y me senté sobre los talones. En esa
postura agarró mis pechos y colocó en medio su pene. Buenas
tetas para una cubana... No sabía lo que era eso y me quedé
quieta mirándole... Bruscamente me las hizo coger con las manos
y que se lo restregara con ellas. Vamos puta menéalas... Suavemente
empecé a moverlas con movimientos circulares... Su polla estaba
caliente y su tacto me resultó agradable. No pude resistir la tentación
y miré mis pechos. En medio de mis senos destacaba su rojo capullo
aprisionado...
Miré hacia arriba y vi en
su rostro una expresión de placer... Me sentí tremendamente
sexy y excitada por lo que estaba haciendo. Era capaz de proporcionarle
placer con mi cuerpo... me sentí orgullosa como mujer... A medida
que jugaba con ella entre mis senos, fue dejando un rastro de humedad...
Él me estaba utilizando... estaba abusando de mí y sin embargo
al tiempo estaba sometido a mis caricias... Era su esclava y su dueña
al tiempo.
Luego me lo frotó por toda
la cara. Mientras me lo hacía de nuevo me sentí completamente
sometida. Dejó que su punta se paseara varias veces por la comisura
de mis labios antes de ordenarme secamente que se lo chupara. Rodeé
su miembro con la mano y resignada pero al tiempo impaciente me lo metí
en la boca... La sentí grande y dura entre mis labios... Comencé
a succionar como había visto hacer en las películas. Enseguida
noté la suavidad de su capullo en mi lengua... Su sabor me pareció
fuerte y viril... Su dureza me indicaba que estaba excitado, muy excitado...
Con las dos manos agarró
mi cabeza dirigiendo mis movimientos. Luego retiró la mía
de su sexo y me hizo acariciar sus huevos... Venga zorra lámelos...
Subyugada obedecí sus órdenes y dejé que mi lengua
les recorriera enteros.... Luego agarró mi cara y me hizo abrir
los labios. Volvió a empujar metiéndola entera. Entre jadeos
movía su cadera empujando su miembro dentro de mi boca como si me
estuviera penetrando... Vamos puta cómemela entera gritaba con la
respiración entrecortada y cada vez me lo hacía meter más
adentro... Yo aceptaba sus envites gozando al sentirla en mi boca, gozando
con lo que nunca me habían hecho y constantemente soñaba
en mis fantasías secretas... Cerré los ojos y me entregué
concienzudamente a lo que estaba haciendo...
El otro se puso a un lado para verlo...
Anda que no tiene hambre la tía esta, y eso que no la gustaba...
dijo riéndose... Te va a dejar seco... Mira cómo la bailan
las tetas... Era verdad, mis pechos colgaban de un lado a otro al ritmo
de sus movimientos...
Por un momento la sacó de
mi boca... Mis labios la buscaron ansiosos... Volví a sujetarla
con mis manos... Chupa... chupa biberón... No me importaba que se
riese así de mí, estaba disfrutando con lo que hacía...
Su sabor se iba haciendo más y más fuerte...
Me voy a correr en tu puta boca...
Por su agitación adiviné que no tardaría en hacerlo...
Ordéñamela hasta la última gota... Cuando eyaculó
sentí brotar con fuerza su semen inundando mi boca. Cada espasmo
iba acompañado de un chorro que me llenaba. Tuve que hacer auténticos
esfuerzos para tragarlo y no ahogarme... Una de las veces, al retirarse
se salió de mi boca y uno de sus chorros salpicó mi cara.
Rápido volvió a metérmela y siguió moviéndose
como antes... Sentía resbalar el semen por mi mandíbula mientras
se la chupaba... Una gota calló sobre mi pecho... Estaba caliente
y me gustó sentirlo ahí... Se movía frenéticamente
y mi sexo olvidado ardía de deseos... No me dejo retirar la cabeza
hasta que hubo acabado por completo... Solo entonces permitió que
sacara su pene... Una arcada casi me hizo vomitar... El otro empezó
a reírse al verlo... Me había olvidado de que eran dos y
de que el segundo reclamaría mi cuerpo...
Me quedé de rodillas y escupí
los últimos restos de semen pero no pude quitarme su sabor. Me pasé
el dorso de la mano por mis labios para limpiarme la boca... El otro estaba
apoyado en el coche, sin perder detalle y fumando tranquilamente un cigarro.
Un tremendo bulto destacaba en sus pantalones...
Levántate y ven aquí,
me ordenó impaciente... Me quedé mirando al que acababa de
disfrutar de mí y no me moví. Tranquilamente se estaba guardando
su pene. Esperaba más que sus ordenes su permiso. De dos pasos se
plantó a mi espalda. Me agarró del pelo y me hizo levantar
a la fuerza. Literalmente me arrastró hasta el coche y me tiró
de bruces sobre el capó. Me hizo daño y sorprendida por su
brutalidad intenté darme la vuelta. No entendía el por qué
actuaba así... Si sabía que me iba a poder tomar como quisiera...
Asustada traté de levantarme, pero él se tiró encima
de mí inmovilizándome... Para que no me moviera me empujaba
la espalda aplastando mis tetas contra el coche. El frío del metal
hizo endurecer mis pezones.
Me entró un pánico
tremendo y empecé a patalear y a mover los brazos tratando de liberarme.
Sujétala, me la voy a pasar por la piedra ahora mismo, ordenó
a su amigo. El primero me agarró de las muñecas y tiró
de mis brazos hacia adelante sujetándome... Al ceder la presión
sobre mi espalda giré la cabeza para ver qué hacía...
Aún tenía el cigarro en los labios... Se había bajado
los pantalones y su pene, más grande que el de su amigo ya estaba
preparado para entrar en mí. Con su rodilla me separó un
poco mi pierna y se colocó en medio... Me palpó primero con
la mano y metió un dedo con brusquedad... Me quejé... Cállate
zorra, me ordenó casi gritando... Acercó su pene a mi entrada...
No paraba de moverme y me resistía como podía... No acertaba
a entrar en mí y empezó a insultarme y a decir palabrotas...
Seguí luchando como pude.
Agárrame a esta puta y que se esté quieta... De repente el
que me sujetaba las muñecas me dio un bofetón. El golpe sonó
seco... La cabeza fue de un lado a otro. Por unos instantes me quedé
completamente aturdida. La mejilla me ardía y me zumbaba el oído...
Estate quieta o te reviento a hostias... El golpe me sorprendió
y me quedé rígida incapaz de reaccionar...
Volvió a ponerse en medio
de mis piernas y las acomodó a su antojo. Ahora verás lo
que es un buen pichazo... Con increíble maestría lo colocó
en mi entrada y empujó violentamente metiéndome su pene hasta
la mitad. Me hizo un daño terrible. Al notarlo dentro arqueé
mi cuerpo. Chillé de dolor abriendo la boca y cerrando los ojos...
¡No grites salidorra!... Furioso me dio un fuerte azote en el culo...
Con lo cachonda que estás no te hagas ahora la estrecha... Se retiró
un poco y volvió a empujarme. Empecé a llorar suplicándole
que no me hiciera daño...
¡Que te calles puta! Gritó
mientras volvía a intentar meterme todo su rabo... Al hacerlos,
su cigarro cayó rodando sobre mi espalda... Rápido lo cogió...
dio una última calada y lo apagó en mis nalgas dejándome
marcada...
El dolor hizo tensar mi cuerpo y
mi ay debió de oírse desde lejos... solo conseguí
otra sonora bofetada... Llorando le supliqué que no me hiciera más
daño, pero él sin hacerme caso siguió dándome
empujones... Su pene me golpeaba una y otra vez, haciéndome chillar
cada vez más fuerte... Estaba cerrada por el miedo y el dolor y
no conseguía metérmela entera...
El daño hacía que
me retirase un poco tratando de escapar del dolor... ¡Estate quieta
de una puta vez! Me gritó con la polla a medio meter y empezó
otra vez a darme azotes en el culo. No paraba de llorar y él no
dejaba de golpearme haciéndome daño... Estaba tan furioso
que parecía un loco fuera de sí... La sacó casi toda
y se detuvo un momento. Con los dedos me agarró los labios del coño
y tirando enérgicamente de ellos me abrió a la fuerza. Empujó
con todas sus ganas consiguiendo al fin metérmela entera... El dolor
fue aún más punzante... Todo mi cuerpo se puso rígido
y un agudo alarido se escapó de mi garganta... Creí que me
había roto al medio... me sentí traspasada por completo...
nunca me habían entrado tan profundamente...
Empezó a penetrarme violentamente,
como si tuviera prisa... Entraba en mí desgarrándome y haciéndome
gemir... Mi sexo me quemaba, y él seguía dándome salvajemente...
En cada embestida sentía sus huevos golpeando mi entrada... Con
los ojos llenos de lágrimas miraba suplicante al que me sujetaba.
El dolor me impedía pronunciar cualquier cosa que no fueran gimoteos.
Tío no te la folles así
que le vas a reventar el coño... le dijo el otro... No le hizo caso
y siguió empujando como una bestia... Sus dedos se clavaban como
garras en mis maltratadas nalgas arañándome, mientras me
incrustaba una y otra vez toda su polla... Entrecortado dijo que cuando
acabara de joderme no iba a poder follar en un mes... Tuve la sensación
de que sería verdad... Su amigo tenía razón, la forma
tan salvaje de poseerme me estaba destrozando el coño.
Me empujaba tan fuerte que me levanta
con cada embestida... Su pene me llenaba completamente.
No sé cómo pero poco
a poco el dolor se fue mezclando con el placer... La sensación era
extraña pero maravillosa... Por mi cabeza empezaron a pasar palabras
como ensartada,... atravesada,... agujereada,... perforada,... taladrada,...
Por primera vez entendí su significado y la imagen me pareció
fascinante. No dejaba de llorar pero estaba gimiendo con cada uno de sus
golpes.
Al rato me poseía por completo
y mi sexo dilatado a la fuerza, le recibía ansioso... Con cada golpe,
sorprendentes escalofríos corrían por mi espalda desde mi
entrepierna hasta la nuca... Mi respiración se agitaba más
y más y mis caderas se acompasaban a sus embestidas buscando sin
ningún pudor que me entrara más y más...
La presión sobre mis muñecas
fue cediendo y solté una de ellas... antes de que volviera a agarrarlas,
me la introduje entre las piernas y acaricié mi clítoris...
estaba muy excitada... Apoyé la mejilla en el capó y cerré
los ojos... Tenía la boca entreabierta y jadeaba escandalosamente...
Seguro de que no haría nada me soltó la otra mano... Rápida
agarré una de las suyas y me la llevé ansiosa a mis pechos...
No podía controlar mi cuerpo... Mi único pensamiento era
atrapar más y más placer...
Vaya,... parece que a esta puta
la está gustando... Ya te dije que tenía ganas de un buen
polvo... Te está jodiendo entera... ¿eh?... Empujando violentamente
hasta metérmela del todo preguntó si estaba disfrutando...
Sin ningún sonrojo contesté que sí... Los dos se rieron...
¿Te jode bien mi rabo?... Casi en un susurro volví a contestarle
que sí... Sádicamene se retiró casi por completo de
mí y la dejó a la entrada... Mi sexo avanzó buscándola...
Mira esta zorra como mueve la almeja... ¿Quieres que te le siga
metiendo eh?... Sí... Otra vez se paró... ¿De verdad
que te gusta?... Sí... ¿Y como se piden las cosas?... No
se lo hagas desear tanto joder,... Fóllatela de una vez... no seas
cabronazo... Se echó a reír y le hizo caso a su amigo...
Estaba a punto de pedirle por favor que siguiera... Inmediatamente volví
a jadear... ¿Te gusta más esto que la pollita de tu novio?
Sí... Me daba vergüenza reconocerlo, pero era verdad, su pene
me proporcionaba más placer que el de mi novio y cada vez que me
la metía sentía llegar el orgasmo...
Cuando me corrí empecé
a chillar de placer... Habitualmente me da vergüenza hacerlo, incluso
delante de mi pareja,... Al oírme, mi voz me resultó extraña...
Literalmente me estaba retorciendo de gusto y apretaba con fuerza los dientes
intentando retener el placer... Me estaba volviendo loca... Los orgasmos
se sucedían uno tras otro... Creí que no se iba a detener
jamás... Nunca los había tenido tan fuertes ni tan prolongados...
Casi no podía ni respirar... Los espasmos de placer eran alucinantes...
Me estaba matando y no podía más... Le pedí varias
veces que por favor se parase, que me estaba reventando, pero él
no paraba de penetrarme tan ansioso como al principio... Parecía
que tenía miedo de que nos fuesen a sorprender en cualquier momento
y se acabase su diversión...
Repentinamente la sacó...
Tienes un culo de puta madre... Te voy a encular..... Jamás había
oído esa palabra, pero adiviné perfectamente su significado...
Sabía que iba a dolerme y lo acepté... Ni tan siquiera me
moví... Me sentía su esclava y esperé resignada a
que centímetro a centímetro me la fuese metiendo...
Sin apenas dejarme recuperar el
aliento, sentí como sus fuertes manos separaban mis doloridas nalgas
abriéndome... Noté el fuerte salivazo en mi entrada.... luego
la punta de su miembro en mi segundo agujero... Decididamente su pene fue
entrando en mí... Siempre que habíamos intentado hacerlo
por ahí habíamos tenido que dejarlo porque no soportaba el
daño... En ese sentido podía decirse que aún era virgen
por detrás...
Sin embargo no me dolió tanto
como yo esperaba... De nuevo una sensación extraña se apoderó
de mí... De nuevo una peculiar mezcla de dolor y placer se fue adueñando
de mí... Volvió a penetrarme tan fuerte como había
hecho antes... Mi cuerpo se acostumbró rápidamente a su presencia
y de nuevo me oí gemir con cada una de sus embestidas... Pero esta
vez no era yo sola quien gemía, sus jadeos se iban uniendo a los
míos...
El otro mientras tanto se estaba
masturbando viendo como su amigo me jodía salvajemente... Debía
de excitarle horrores verlo... Los movimientos de su mano eran frenéticos...
Me estuvo dando por el culo un rato,
apretando cada vez más hasta que por fin sus empujones se volvieron
cada vez más secos y potentes... Sujetándome por las caderas
evitaba que sus movimientos me llevaran hacia adelante escapando de sus
embestidas y me la metía hasta hacer chocar sus huevos contra mi
coño... Sentí como pequeñas convulsiones y supe que
se iba a correr... La notaba avanzar gruesa y tremendamente dura... Sentí
su líquido caliente en mi interior... Fue una sensación sorprendente
y sumamente placentera...
Cuando se quedó satisfecho
se retiró bruscamente de mí. Me costaba trabajo respirar
y jadeante conseguí darme la vuelta. Quedé tumbada boca arriba
sobre el capó, con los brazos en cruz y espatarrada completamente.
Estaba extenuada y no podía ni moverme... Aun tenía la sensación
de que su pene estaba dentro de mí y de vez en cuando pequeñas
convulsiones de placer agitaban mi cuerpo... Me encontraba completamente
destrozada... Me dolía el culo y mi sexo estaba irritado, pero si
en ese momento hubieran vuelto a tomarme tampoco me hubiera resistido...
Pensé que si aparecía alguien más no me importaría
que volviesen a violarme... aunque supongo que estando así no sería
una violación...
En ese momento el otro se subió
encima del capó y colocó mi cabeza entre sus piernas... Nada
más abrir los ojos vi que le tenía justo encima de mí...
Su mano se movía muy rápida y comenzó a gemir anunciando
su orgasmo... Acercó su miembro a mis labios... A-bre la bo-ca putaaa...
Me dijo casi sin poder articular palabra. Obedecí de inmediato y
abrí la boca esperando sumisa su penetración, pero su grado
de excitación era tal que se derramó antes de llegar a introducirla...
Me salpicó toda la cara y me dejó toda manchada de semen
pero no me importó... Ni tan siquiera me molesté en limpiarme...
Cuando se vació completamente aún le colgaban restos de semen...
Hizo que cayeran en mi boca y me obligó a limpiarle su polla ya
fofa... Su mano se le había manchado y la frotó en mis pechos...
Seguí inmóvil en la misma postura esperando que hicieran
conmigo lo que quisieran, era incapaz de resistirme a nada...
Encendieron un cigarro y me ofrecieron
uno... Con la cabeza dije que no... Ignorándome se pusieron a hablar
entre ellos de lo divertido que había sido lo que me habían
hecho... Los comentarios eran groseramente machistas... Cerré los
ojos y dejé que un placentero sopor se apoderase de mí...
Sentía resbalar el semen por mi cara mientras les oía sin
prestarles ninguna atención... Cuando acabaron de fumar se quedaron
mirándome...
Sin mediar palabra, el que me había
violado en segundo lugar se acercó a mí. Se bajó la
cremallera y apuntó con su pene... Pensé que iban a volver
a empezar... Un potente chorro salió disparado hacia mi coño.
Al sentirlo me incorporé un poco y entonces su meada se dirigió
a mis tetas....
Riéndose a carcajadas su
amigo quiso imitarle... En el colmo de las humillaciones tuve que soportar
que los dos se mearan sobre mi cuerpo...
Luego me ordenaron que me vistiera
y me tiraron la ropa encima... Casi no podía ni moverme...
Durante el viaje me amenazaron con
ir a por mí si se me ocurría denunciarles, y me hicieron
jurar que no lo haría... Nada más llegar a la entrada de
la ciudad buscaron una calle oscura. Uno de ellos se bajó conmigo
volviendo a amenazarme de mil formas... Un tremendo bofetón y un
puñetazo en el estómago que me hizo caer al suelo... Allí
me dejaron tirada... Tardé más de media hora en llegar a
casa andando...
Nada más entrar me desnudé
en el pasillo dejando la ropa tirada y fui directa a la ducha... Me quedé
un momento contemplándome en el espejo... Mi aspecto era desolador.
Tenía los ojos hinchados por haber llorado y la cara descompuesta...
El carrillo se me había inflado un poco por la bofetada... Dos lágrimas
resbalaron por mis mejillas cuando miré los pechos llenos de chupetones...
Unas gotitas de sangre seca en mi sexo me recordaron sus tremendas embestidas...
Por detrás me sentía tremendamente molesta...
A los dos días apareció
mi coche con las llaves puestas donde habían dicho... No tenía
apenas gasolina, pero no le habían hecho nada...
Espero que os haya gustado. Si queréis
enviarme algún comentario mi dirección es carlose@wanadoo.es