Después de estos días de fiesta con tanto sexo y placer,
finalmente has de volver al trabajo.
Es media mañana cuando suena tu móvil. Soy yo: -"He estado
pensando y creo que hoy te mereces un regalo muy especial. Pero antes debes
saber que serás la protagonista estelar y para ello es condición indispensable
que acates todas mis decisiones. Déjalo todo en mis manos, cariño y contéstame a
esto: ¿Estas dispuesta o no?."
Nada más decir que sí, cuelgo. Lo inesperado de la pregunta
y, el momento y el lugar, te deja un poco perpleja y nerviosa.
Al cabo de media hora te avisan que un mensajero ha dejado
algo para tí en recepción. Al bajar te entregan un precioso ramo de flores junto
con un sobre. Nada más llegar a tu mesa de trabajo abres el sobre y enseguida
reconoces mi letra.
-"Ve al cuarto de baño y quítate el sostén y las bragas. Has
de permanecer así durante todo el día."
Té quedas otra vez casi hipnotizada, no te puedes creer que
te pida algo así. Te cuesta reaccionar, pero al final te decides a hacerlo.
Llevas un vestido de verano de lino por encima de las rodillas, que se ajusta a
tu cuerpo. Al ser tan fina la tela temes que tus compañeros se den cuenta que no
llevas nada debajo. No obstante, al final te decides a hacerlo. Vas al lavabo y
haces lo que te pido.
Cuando vuelves a tu sitio estas notablemente nerviosa. Al
sentarte en la silla te percatas de la sensación de sentir la tela del vestido
directamente sobre tu piel. Presientes que todos tus compañeros se han dado
cuenta y no te puedes concentrar en el trabajo.
Te notas ruborizada,... aprietas fuerte las piernas,... como
si tuvieras el convencimiento de que toda la gente que te rodea supiera que no
llevas nada debajo.
Pero a lo largo del día tu actitud va variando, sintiendo
verdadera emoción y excitación por estar así, hasta acabar, al final con tu
rajita húmeda. Sientes como una pequeña "aventura" llena de emoción, riesgo,
novedad... hacer algo que no hace el resto de la gente, algo "prohibido"...
Francamente, ir así es verdaderamente excitante...
Faltando poco para acabar la jornada vuelve a sonar tu móvil.
-"Espero que me hayas obedecido y estés desnuda. Te espero en mi casa dentro de
media hora, si yo no estuviera coge la llave que está debajo del felpudo y
entra."
Como en la anterior ocasión no te deja contestar y cuelgo
inmediatamente.
Coges un taxi y en veinte minutos te encuentras en la puerta
de su casa; efectivamente no hay nadie. Como te he indicado coges la llave y
entras.
Pegada en el espejo del recibidor encuentras una nota, que
dice: -"No he podido llegar a tiempo mi amor. Acuérdate que tienes que hacer
todo lo que te pida. Dirígete al dormitorio, desnúdate por completo, ponte el
antifaz que hay encima de la cama y túmbate boca arriba. No te quites el antifaz
por nada del mundo. Espérame. Enseguida voy para allá."
Vas al dormitorio, y te quitas el vestido. Efectivamente hay
un antifaz negro encima de la cama, te lo pones y te tumbas boca arriba. La
verdad que debido al calor que hace apetece estar desnuda. No sabes cuanto
tiempo pasa hasta que oyes un ruido. Alguien abre la puerta de la calle y entra
en la casa. Por el ruido de las pisadas sabes que se acerca a la habitación.
A pesar de tu desnudez y de no ver absolutamente nada, no
sientes ningún temor ya que estas segura que la persona que entra soy yo, ¿quien
si no puede ser?. Pasa otro rato sin oír absolutamente nada.
Con el paso del tiempo te vas poniendo nerviosa. ¿Que
pretende hacerme?, ¿Por qué no me dice nada?, ¿Por que no me toca?, ¿Cuanto
tiempo me dejará en esta situación? ¿Y si no es él y se trata de otra persona?.
Comienzas a preocuparte y ya estas a punto de quitarte el
antifaz, cuando notas que te agarran los brazos y te los colocan por encima de
la cabeza. De pronto te sobresaltas al darte cuenta de que te he atado a la
cama.
Piensas: -"Qué estúpida he sido. ¿Cómo he podido dejarme
engañar así?"
No te dejo reaccionar, te sujeto la cara con sus manos, te
doy un beso y te digo que tranquila, que te estas portando muy bien y te
recuerdo que no debes pronunciar palabra alguna.
Ya no tienes ningún miedo, pero tu curiosidad y tu deseo son
casi incontrolables. Las ataduras te permiten mover los brazos con cierta
facilidad, pero lo que está claro es que soy yo quien controla la situación y tu
no puedes hacer nada para evitarlo.
Al rato cojo ti cintura y hago que tu cuerpo se dé la vuelta,
ahora estás boca abajo. No sabes lo que voy a hacerte, pero te hormiguea la piel
como si te hubieran vertido ácido en los nervios. Durante unos minutos, me
entretengo en besar distintas partes de tu cuerpo.
De repente notas que un liquido frió recorre tu espalda y se
escurre hasta la raja del culo. Piensas: -"Debe ser aceite."
Comienzo a masajearte lentamente los hombros y luego
comienzan a bajar los dedos por tu espalda, frotando y apretando ligeramente a
lo largo de tu columna. Dejas escapar un suspiro de placer mientras te besa la
nuca. Mis manos se mueven con destreza por tu cuerpo. Te hacen sentir como una
valiosa obra de arte a la que es tratada con temor reverente. Te estoy dando un
masaje de lo más sensual. Te acaricio con suma delicadeza y notas que mis manos
se acercan lentamente a tus nalgas. Me detengo en ellas y las separo
ligeramente. Te coloco un almohadón debajo de tu cintura para que la prominencia
de tu culo sea más extrema. Notas caer un par de gotas en tu chochito, y
contienes el aliento porque la crema está fría como el hielo. Te la extiendo y
meto un dedito dentro.
Me detengo un instante y te acaricio los pezones, te estimulo
el clítoris...y vuelvo a follarte lentamente con el dedo. Lo que sientes es
maravilloso, pero advierto tus temblores y soy consciente de que tu orgasmo está
próximo, así que me detengo.
No puedes más y me gritas que te folle pero me alejo de la
cama. Salgo de la habitación.
Esperas impaciente que vuelva, pero te resistes a llamarme.
Enseguida sientes mi presencia junto a ti; he entrado sin que me oigas.
Te digo cariñosamente y al oído que te des la vuelta y te
pongas boca arriba.
Te beso los labios, luego te acaricio con besos húmedos los
párpados y la nariz, y luego, la oreja. Te acaricio los pezones con la lengua
hasta ponerlos erectos. Trazo una línea con mi lengua hasta el ombligo. Voy
bajando y te beso el vientre, antes de llegar a tu pubis. Te chupo la parte
interior de las piernas y finalmente te abre los labios vaginales y te acaricio
el clítoris. Empiezo a mover mi lengua lentamente, dentro y fuera. Sigo
acariciándote las piernas y el vientre con mis dedos, mientras acelero la
velocidad de mi lengua. Otra vez estas en situación de correrte en cualquier
momento.
Al instante notas que algo extraño sucede. Sientes que
alguien se sienta a horcajadas en tu vientre y comienza a acariciarte los
pezones. Sea quien sea está desnuda ya que notas la suavidad de su piel encima
de tu ombligo. Y es una tercera persona ya que yo continuo con su cabeza hundida
entre tus piernas.
No sabes porque extraña razón no gritas pero sientes un
cierto pánico. Intentas levantarte, pero rápidamente te tapamos la boca y
sujetamos con fuerza las piernas. En un santiamén tienes atados los tobillos a
los pies de la cama. Estas totalmente indefensa.
Sientes excitación y repulsión a la vez. Estas siendo llevada
al límite del placer, pero te preguntas: -"¿Quién hay en la habitación aparte de
él?¿Todo esto es un sueño descabellado?". Es una situación tan ajena a tu
experiencia anterior que no puedes compararla con nada.
Te hablo muy cerca del oído: -"Por favor cariño, estás
disfrutando, ¿no? ¿Por qué parar ahora? Prometiste dejarte hacer cualquier cosa.
Es alguien conocido que se ha ofrecido a ayudarme a darte esta "sorpresa", te
conoce desde hace mucho y no siente pudor en tocarte. No grites y disfruta del
juego. No pasara nada que yo entienda que no te guste o que tu no quieras".
Te tranquilizas un poco. Te beso apasionadamente mientras te
acaricio las tetas. Sin parar de masajear tus pezones te pido que abras la boca
y saques la lengua. Al instante notas como una bolita carnosa. Es un pezón.
Grande. No es de hombre. Has lamido a otra mujer.
Retiras tu boca de inmediato y piensas: -"Así que la tercera
persona es una chica. ¿Quién será?".
Sientes una cierta repulsión, en tu vida habías hecho una
cosa así, pero al mismo tiempo sientes muchísimo morbo por saber quien se ha
confabulado conmigo para llevarte a esta situación.
El proceso continúa y al poco tiempo vuelves a estar relajada
ya que, lejos de molestarte, estas siendo acariciada a la vez por cuatro manos.
Dos de ellas no paran de masajearte los pezones, mientras que las otras dos se
encargan de estimularte el clítoris y meterte un dedo por el chochito. Estas más
excitada que nunca y deseas salvajemente ser follada.
Estas a punto de romper la norma y gritar que pare y te
introduzca mi polla antes de que te corras, cuando de repente nos detenemos.
Te digo: -"Te vamos a soltar las manos, pero recuerda que no
puedes quitarte el antifaz".
Ella se ha sentado otra vez encima de tí y te suelta las
manos que has tenido atadas todo el tiempo al cabezal de la cama.
Suelta de las ligaduras y llevada por la curiosidad, empiezas
a tantear a tu alrededor. Tus manos comienzan a descubrir las redondeces
femeninas y la elasticidad de una piel, entre sedosa y aterciopelada.
Efectivamente está desnuda y tus manos están tocando su pecho. Sientes que sus
pezones se endurecen sentir el roce de tus manos. Es normal, por mucho que no
quiera ¿quien no se excitaría en una situación así?. El placer es absolutamente
compartido. Dejas sus tetas para ir al encuentro de sus caderas y sus nalgas. Se
incorpora un poco y sientes la humedad de su coño.
Ella se retira y yo te digo que te pongas de rodillas y
enseguida me pongo detrás de tí. Notas la punta de mi pene rozar mi chochito. Al
mismo tiempo la chica se coloca debajo de tí y de modo que con su boca comienza
a lamerte el pezón derecho.
De inmediato te vuelves a excitar, mi polla entra con suma
facilidad en tu coño. Esta experiencia nueva te esta volviendo loca. Mientras
eres penetrada, tu amiga se encarga de acariciarte continuamente.
Sientes una corriente eléctrica subir y bajar por tu cuerpo
mientras yo me tenso. Sientes mis testículos golpeando locamente contra tu culo,
más y más deprisa mientras te penetro. Me oyes gemir y sientes mi polla palpitar
dentro de ti.
El placer llega al máximo y noto que tu orgasmo te arrasa en
una ola de placer y alivio mientras mi leche caliente se derrama dentro de tu
cuerpo.
Oyes de repente la puerta que se cierra. Tu amiga se ha ido.
Preguntas -"¿quien era, quien era...?
Pero yo no te lo digo y ella tampoco te lo dira jamas.