La idea nos había surgido desde hace semanas, y tomado fuerza
cinco días atrás, queríamos realizar un trío Laura y yo con un chico. El
problema era elegir al adecuado, así que estuvimos platicando, poniéndonos de
acuerdo y analizando pros y contras, algo que habíamos acordado desde el
principio es que por lo menos el chico que elegiríamos sería alguien que ya haya
tenido sexo con alguna de las dos y que lo recomendáramos. Corrieron por
nuestras bocas varios chicos, la verdad es que prospectos no faltaban, pero por
algún detallito no eran elegidos.
Después de tres días decidimos que sería Gerardo, un tipo
guapo y muy locochon, siempre armaba buen ambiente en las fiestas y las discos y
sobre todo un excelente amante. Gerardo tiene 29 años y lo conocimos hace un año
en una disco, nos encantó porque no era el clásico estúpido con su ligue chafa y
barato, al contrario, tiene una lavia al hablar, de una forma entretenida y
sobre todo interesante. Salí con él alrededor de un mes y medio, más que nada
nuestra relación era mas sexual, los dos coincidíamos en que en esos momentos no
estabamos para algo romántico. Por su parte a Laura le agradaba porque tenían
gustos muy parecido en torno a la música y a las bebidas, y se la pasaban
hablando horas, aunque nunca pasaron mas de un faje.
Así que decidimos que Gerardo era la persona indicada para
hacer un tiro, además de que sabíamos que aceptaría, sobre todo porque todos los
hombres tienen la fantasía de tener sexo con dos mujeres, y sobre todo si éstas
tienen tendencias lesbicas.
Le hablamos por teléfono y lo invitamos a salir, no le
dijimos lo que teníamos en mente, nos lo íbamos a tirar pero el no lo sabía. Nos
vestimos para una noche de reventón, Laura con un vestido corto de tirantes,
color azul marino, medías oscuras y zapatillas, yo por mi parte me vestí con una
minifalda negra con una blusa de manga corta blanca ajustada, igualmente de
medias negras con zapatillas del mismo color Nos recogió Gerardo y fuimos a un
bar, ya que no queríamos algo muy ruidoso. Gerardo sabía de la preferencia
lesbica de Laura y de mi tendencia bisexual. Nuestra estrategia fue primero
argumentar que teníamos ganas de ver a Gerardo porque era un gran amigo, así que
charlamos un buen rato, tomamos algunas copas sentados al rededor de una mesa,
Laura y yo quedamos juntas y gerardo enfrente de nosotras. El siguiente paso fue
ponerlo caliente, pero de una forma algo cruel, ya que Laura y yo iniciamos con
pequeños toqueteos entre nosotras, en nuestras piernas, abrazos leves, luego
besos, en nuestras mejillas y luego en nuestras bocas.
El resultado en Gerardo fue el esperado, ya que se empezó a
poner nervioso y por unos minutos no le hicimos caso y aunque él trataba de
desviar la mirada de reojo nos veía. Entonces dijo -"Oigan chicas no coman pan
enfrente de los pobres"-, nosotras nos dejamos de besar y Laura dijo, -"Si
quieres te podemos convidar"- acto seguido se acercó un poco y le planto un beso
en la boca. Así que ellos iniciaron un leve y discreto faje, hasta que yo
intervine y dije: -"Chicos no se olviden de mí"- Así que se separo Laura y me
acerque a Gerardo igualmente besándolo, así pasaron unos minutos hasta que
volvió a interrumpir Laura: - Oigan chavos, mejor vamos a otro lado ¿No?"-;
afirmamos y nos retiramos del local.
Nos dirigimos al automóvil como buen caballero nos abrió la
puerta, pero no subimos, tome de la cintura a Laura la voltee, para quedar
frente a frente y la bese, la presioné contra el costado del automóvil y
acaricie sus nalgas y sus tetas. Gerardo se acercó detrás de mi, también me tomó
de la cintura y hizo a un lado la cola del cabello y beso mi cuello. Después nos
separamos y subimos al coche, pero Laura y yo nos subimos en el asiento trasero
y comenzamos a fajarnos, mientras tanto Gerardo manejaba pero iba viendo
insistentemente por el espejo retrovisor. Preguntó que adónde íbamos, solo
alcanzamos a decir que a donde sea. Así que no viajamos mucho y diez minutos
después ya estabamos en un hotel cerca de la colonia Roma.
Bueno el lugar no era la gran cosa, pero estaba limpio, tenía
agua caliente, tele con cable y sobre todo una cama amplia y muy acogedora. Por
los manoseos previos en el auto, ya estabamos muy calientes y debo confesar que
mi vagina ya estaba muy mojada. Luego de entrar, empece a atender a Gerardo que
se veía en verdad excitado y desesperado, así que lo abrace y bese, sus manos
directamente se fueron a mis nalgas y a mis tetas, trataba de desnudarme, yo
sólo atinaba a decirle: -"Espera papito, la noche es larga y apenas estamos
iniciando"-
Por su parte Laura se recostó en la cama, se despojó de sus
pantaletas y mientras nos veía como cachondeábamos se acariciaba su vagina,
subiéndose hasta la cintura la falda del vestido. Nos fuimos deshaciendo poco a
poco de nuestras ropas mientras nos besábamos y tocábamos; su camisa, mi blusa,
su playera, mi falda, sus pantalones, mi sostén; quedamos solo en calzones
ambos, yo con medias y él con calcetines. Observé la silla y lo conduje hacía
ella, lo senté y me senté encima de él con las piernas abiertas y frente a
frente, así seguimos acariciándonos, él besaba mi cuello y el lóbulo de mi
oreja. Cuando el masaje en mis tetas estaba al máximo, como buena amiga, me
acordé de Laura y me levante y me dirigí a la cama, me hinqué y besé a Laurita.
Me jaló hacía su cuerpo y quede recostada encima de ella,
dirigió sus manos hacía mis tetas, y nos besamos muy excitadas. Por pocos
minutos Gerardo nos observó, pero no se conformó con sólo ver el espectáculo,
decidió formar parte, así que se acercó y se colocó al borde de la cama y
comenzó a acariciar y besar mis nalgas.
Logre desnudar parcialmente a Laura, me acomode mejor y me
fui directamente a la vagina la cual lamí, mame y bese, pasando mi lengua por su
clítoris; por su parte Gerardo me tomo de las nalgas y me acomodó de tal manera
que mi trasero quedara paradito, entonces paso su lengua desde mi cuello,
recorriendo mi espalda y terminando en mis nalgas, la sensación fue muy rica y
la piel se me puso "chinita". Para esos momentos Laura ya gemía como loca, esto
llamó la atención de Gerardo, lo que causó que dejara su trabajo en mi trasero,
se separó y se arrimó a Laura, la beso y comenzó a mamar sus tetas, el placer
que estaba recibiendo se notaba en los movimientos pélvicos que inició y de los
gemidos. Pero Laura también demostró ser buena amiga, como pudo se deshizo de
nosotros y se logro poner de rodillas, tomo de los hombros a Gerardo y con
fuerza lo tiró en la cama de espaldas, le dijo que se colocara un condón y así
lo hizo, ella se hincó entre sus piernas tomó su pene y lo dirigió a su vagina y
se sentó, pero a mi me dijo que me parara en la cama, acercó mi vagina a su cara
y comenzó a lamerla.
Laura comenzó a cabalgar a Gerardo, pero no duró mucho por
las mamadas que previamente le había dado yo y se corrió, pero no se salió
siguió cabalgando a Gerardo que aún le faltaba rato para venirse, las lamidas
que me daba Laura me enloquecieron y mis piernas me flaquearon, se me doblaron y
caí hincada, acerque mi vagina a la cara de Gerardo y el me la mamó, de esa
manera quedamos frente a frente Laura y yo y nos besábamos y acariciábamos
nuestras tetas.
Yo tampoco dure mucho y me corrí, al sentir mis jugos Gerardo
en su boca, comenzó a bombear mas fuerte y Laura se movió más rápido, así que se
vino Gerardo y cuando los espasmos de él terminaban, inició el segundo orgasmo
de Laura. Nos fundimos en un largo beso para después acostarnos una a cada lado
de Gerardo.
Había estado bien, pero todavía nos quedaba cuerda, pensamos
que Gerardo necesitaría reponerse unos minutos, así que Laura se acomodo su cara
entre mis piernas, subió mis piernas a sus hombros e inicio a lamer mi vulva, no
tardé en volver a ponerme super excitada. El trabajo en mi vagina era excelente,
me estremecía y me retorcía de lo rico que sentía el placer era exquisito. Mis
gemidos revivieron a Gerardo y se hincó de tras de Laura y se comió la vagina,
se puso un preservativo para posteriormente tomarla de la cintura y ensartarla
nuevamente por su vagina.
Laura soltó un gemido y se calentó aún más lo que causó que
sus lamidas en mi vagina fueran más ricas, ahora no sólo trabajaba con su
lengua, se ayudaba con sus dedos y metía dos o tres dedos dentro y los movía
como si me follara con ellos. Gerardo embestía a Laura con lentitud y
profundamente, al mismo tiempo acariciaba su clítoris. Mis gemidos eran fuertes
y anunciaban mi orgasmo, así que Laura se enfoco mas en mi clítoris y lo mamaba
tan rico que no aguante y alcance un placer muy sabroso.
Me separe de Laura, así que Gerardo tomó de las tetas a Laura
e inició un mete y saca furiosos que a mi amiga le encantó y en poco tiempo la
llevó al orgasmo, fue tan intenso que se recostó completamente en la cama y
Gerardo se salió. Yo me acerque a él y le empece a lamer y luego a mamar su
verga que en el látex del condón estaba impregnada los jugos de Laura, a los
pocos minutos se corrió Gerardo. Buscó mi boca y nos besamos y recostamos de
costado, nos acariciamos y besamos.
Me levante después de un rato y me fui a bañar, mientras el
agua recorría mi cuerpo trataba de recordar en que momento me había despojado de
mis pantaleta, las medias todavía las traía al momento de irme a bañar, claro
que estaban algo corridas de tanto ajetreo. Por mas que hice memoria no pude
recordar que pasaron con mis pantaletas. Estaba en mis pensamientos cuando entró
Gerardo hizo pipí, para posteriormente recorrer un poco la cortina de la ducha,
asomó su cabeza y me vio desnuda, me preguntó: -¿Me puedo bañar?- Descorrí la
cortina completamente y entró.
Me beso y acarició mis tetas y mis nalgas, le advertí que si
íbamos a coger iba a necesitar un condón, detuvo el faje de mi cuerpo, me dio un
beso y salió rápido para regresar con un preservativo en la mano. Reinició sus
besos y manoseos en mi cuerpo. Me recargó en la pared, levante mis piernas y con
ellas me abrace a su cintura, la penetración fue profunda y exquisita, el se
movía violentamente y nos besábamos con mucha lujuria. Gemía sin control su
verga me llenaba y sobre todo se movía muy rico, el placer me llenaba. Por sus
dos corridas que había tenido, su orgasmo se retrasó lo suficiente para que yo
lograra dos orgasmos extremos, especialmente el ultimo que fue un multiorgasmo
que me mató de placer. Apreté mi vagina en su verga y se corrió, soltó unos
gemidos.
Quedamos tirados en el piso de la ducha, entró Laura se metió
se empezó a duchar sin hacernos caso, después de que terminó, se hincó enfrente
de Gerardo tomo su pene y se lo llevó a la boca, no pasó mucho tiempo y la
mamada de Laura causo que se pusiera firmes, entonces yo me acerque a Lau y me
fui directamente a su vagina para lamerla, entonces se formó un triángulo,
porque Gerardo se acomodó de tal manera para que me comiera mi coño.
Los tres tardamos en corrernos y solo se oían gemidos
apagados porque nuestras bocas estaban ocupadas. Cuando terminamos, solo
atinamos a descansar un rato debajo del agua y después secarnos e irnos a dormir
verdaderamente agotados.
Al otro día, Laura y yo coincidimos en que fue excelente
llevar a cabo esta experiencia que fue espléndida y muy placentera.
Hola soy Sara Amalia, tengo 20 años y vivo en México, espero
que les haya agradado esta historia, me gustaría saber su opinión, así que
escríbanme a sara_amalia@terra.com.mx.
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