Mientras dormías te he preparado una sorpresa.
Cuando despiertas y aun adormilada te propongo "algo que no
olvidarás nunca".
Tu no sabes que responder, estas desconcertada, pero quieres
saber de que va todo esto, estas totalmente entregada y dispuesta a todo.
Me levanto unos segundos, voy hasta la cocina y vuelvo con un
bote de nata fría y liquida.
Cojo un poco de nata y acercándome a ti me meto el dedo de en
la boca y acto seguido acercó mis labios a los tuyos, ofreciéndote el fruto de
mi boca.
No te haces de rogar y me besas saboreando la dulzura de mi
interior. La nata pasa entonces a tu boca y eso es tu perdición.
Me coloco con las piernas abiertas sobre ti y aprovechando tu
desconcierto para derramar un poquito de nata helada y liquida sobre tus pechos.
Das un respingo de placer al sentir algo tan frío sobre tus
pechos tibios pero no dejas de moverte cuando sientes que mi lengua esparce la
nata por tus pezones, los muerdo, los succiono, los endurezco mas y mas.
Empiezo a lamerlos y a notar como te excitas cada vez más.
Estas muy húmeda y ardes de deseos de tenerme dentro de tu
ser.
Me arrodillo para poder seguir besándote y seguir
recorriéndote con mis manos. Es maravilloso ver como te estremeces bajo mis
caricias, como se hunde tu vientre cada vez que mis dedos pasan sobre el para
rozar tu vulva fresca y carnosa.
Delicadamente abro tus piernas y te recuestas sobre la cama,
ofreciéndome tu chochito, rosadísimo y brillante de excitación.
Desparramo mas nata en tu estomago y mi lengua desciende,
dejo un camino de saliva y nata a lo largo de tu vientre y derramo un poquito
mas sobre tu rajita.
Te acaricio el coñito sin abrirlo con mi lengua una y mil
veces, cada vez que te contraes de gusto mas te lamo.
-"Me encanta, me encanta”, suspiras mientras tu cabeza va de
lado a lado de la cama.
Las caricias de mi lengua son cada vez mas profundas hasta
que logro abrirte los labios mayores y encontrarme con un clítoris excitadísimo,
salido, rojo, ansioso de mi lengua.
Cuando sientes que estoy ahí, extiendes las manos y me
facilitas la tarea abriéndote los labios vaginales y dejándome todo tu chochito
expuesto. Ríos de flujo lo surcan, transparente, con un olor penetrante,
fascinante, olor a hembra, olor a pura excitación.
Estoy tan excitado como tu y eso se nota en todo su esplendor
con la magnifica erección que tengo.
Deseo poseerte pero antes quiero hacerte gozar al máximo.
Untó tu monte de Venus con nata y te lamo hasta comérmela
toda, separó tus labios mayores y los bañó en nata.
Tu crees volverse loca de deseo.
Con mi boca llena de nata comienzo a morder tus labios
vaginales que comienzan a abrirse, y lanzas un gemido de placer incontenible
cuando mezclo la nata, mi saliva y tu flujo.
Lamo y lamo sin descanso mientras tus suspiros crecen y
crecen y tus caderas suben y bajan buscando mas y mas hasta que quedas arqueada
al sentir como mi lengua entra en tu agujero sin pedir permiso, entra dura y se
arrastra sobre tu clítoris al salir.
Contraes tu agujero y eso te permite disfrutar mas de mis
entradas. Al ver lo excitada que estas y como la lengua supongo que ya no es
suficiente, pruebo con mis dedos.
Pruebo con uno, con la yema mojo la entrada y lo meto sin
problemas, lo hago girar dentro de ti y lo apoyo varias veces a los costados de
tus paredes vaginales, sintiendo como eso te arranca mas y mas flujo de dentro.
No me puedo resistir cuando me pides otro dedo mas, así que,
con la mayor delicadeza posible, meto dos y repito la operación pero ahora los
dos salen en redondo, como si fueran un sacacorchos, casi rasguñando su salida,
viendo como eso te enloquece.
Gritas: " ¡¡ Me estas matando!! "
" ¿Quieres que pare? ", te respondo
" Noooooooooooo, noooooooooooooooo ", y sigues moviéndote,
sacando la lengua y mojando tus labios, apoyándote en tus talones para poder
elevar tus caderas hacia mi boca hambrienta.
" Chupame, chupame ", repites una y otra vez.
Meto la lengua dentro de tu agujero hasta el fondo, meto y
saco la lengua una y mil veces, hasta que escucho otro gemido mas fuerte que el
anterior, señal inequívoca de que estas llegando al final, hasta que te
sobreviene un orgasmo profundísimo con mis dos dedos adentro y mi lengua sobre
tu clítoris.