Como ni con el desayuno se habían calmado mis ansias, después
te propuse un juego especial.
Te digo muy seriamente: -"Cierra los ojos, e imagínate que yo
no estoy aquí, pero que en la habitación de aquí al lado hay varios
desconocidos".
Se te anuda él estomago de ansiedad. Sin embargo, sólo dudas
un instante y aceptas, antes de que tuviera que pedirlo dos veces. Tu curiosidad
hace tiempo que ha triunfando sobre todas tus inhibiciones.
Te pongo una venda en los ojos y te transporto, hasta
colocarte en la cama. No puedes ver nada. Oyes que se cierra firmemente la
ventana y se corren las cortinas. La oscuridad es total. Ni siquiera el rayo más
ligero de luz podía atravesar la ventana herméticamente cerrada.
Sientes que unas manos te desnudan y, así, tendida en aquel
lecho, notas la frescura de la sabana bajo tu cuerpo. Te quitan la venda de los
ojos; pero la oscuridad no te permite ver nada. De pronto, sientes sobre tu
cuerpo algo agradable, una sabana de satén. Tiene orificios en tus senos y
vagina. El resto de tu cuerpo esta totalmente cubierto.
Oyes un chasquido y se enciende una lucecita. Así, te das
cuenta de que la sábana es negra y que la luz del proyector se enfoca
exclusivamente en al zona púbica de tu cuerpo. El calor del foco te calienta.
Repentinamente, oyes una extraña voz masculina, tranquila y
firme que dice: -"Voy hacerte el amor; pero no veo tu cara ni sé quien eres.
Tampoco sabes quién soy yo. Simplemente, voy a introducirme en ti y a hacerte el
amor hasta que gimas y goces".
Das un ligero respingo al oír esa voz. No acabas de
identificar bien el tono y por tanto no sabes si soy yo intentando alterar mi
voz o es que realmente se trata de otra persona.
- "¿Eres tu?", preguntas
- "Chissssssssst, no hables, no rompas el juego... parte de
el es tu propia incertidumbre"
Mientras habla, se pone sobre ti y sientes la dureza de su
pene en la entrada de tu vagina. Aunque no tienes ninguna preparación y aun no
estas bien lubricada, no te atreves a poner objeciones a su entrada en tu
cuerpo.
Sigue hablando, mientras sientes como se introduce en ti con
impulsos vigorosos. -"No me importa quién seas. Para mí eres solo una vagina
para obtener placer".
Sientes todo esto muy extraño; pero esa eliminación total de
ternura te esta excitando mucho. Permaneces bajo la sábana negra y lo recibes.
Sigues sin saber que esta pasando realmente, pero no sientes ninguna vergüenza.
No te preocupa que te vean, aun cuando no estas segura de si la habitación se
encuentra realmente llena de gente, mirando todos al agujero de la sabana que
revela la zona mas privada de tu cuerpo.
La negrura de la sábana es tu protección, tu seguridad. Y te
sientes liberada.
Comienzas a gemir con suavidad mientras tu pareja sostiene el
ritmo, haciéndote el amor y hablando en forma impersonal... -"Esta vagina estará
siempre a mi disposición y le haré el amor cuando quiera".
Tu cuerpo responde con un deseo desenfrenado. Sientes que tu
amante se endurece todavía mas al aumentar tu propia excitación y mientras se
impulsa hacia adentro y afuera, oyes otra voz que al principio no reconoces que
es la tuya propia. Respiras con fuerza y dices: -"¡Si si!. ¡Con mas fuerza!. ¡Sí
sí!".
Y luego, gritas: -"¡Oh sí sí!. ¡Más rápido!. ¡MAS RAPIDO!".
Repentinamente, tienes un fuerte orgasmo. Parece que nunca se
va a detener. Solo entonces sientes como él detiene el ritmo y oyes un suspiro
fuerte, mientras derrama su cálido semen en tu vagina apretada.
Luego, la luz se apaga y sientes que empiezas a dormirte,
relajada, feliz.......
Preguntas: -"¿Eras tu o realmente habia mas gente aqui"
Ahora si, oyes mi voz, que te responde: -"El juego es el
juego... nunca lo sabrás...."