JUGANDO CON MI VECINA I
Relato de Sarah ampliado y modificado por Peli.
Bueno, a ver como empiezo. Conoci a mi vecina Monica cuando
se mudo al piso de al lado mio un par de meses antes de dar a luz, y enseguida
atrajo mi interes. No solo por ser atractiva, con su pelito castaño cortado a
media melena, sus ojitos azules, su naricilla respingona y sus labios gruesos y
carnosos. Ni por tener un bonito fisico, con una piel muy blanca, un buen culo
pandero y sobre todo una pechera bien grande, sobre todo ahora que iba a dar a
luz. Fue mas que nada por su aspecto timido y sumiso... algo que una Ama como yo
no podia dejar de apreciar y valorar.
Desde el primer dia le deje bien claro como era mi forma de
ser, autoritaria y muy desvergonzada, por no decir guarra; lo que si bien al
principio le dio algo de apuro, despues parecio hacerle gracia, convirtiendome
en muy poco tiempo en su amiga y confidente. Asi me entere de que su vida sexual
era de lo mas rutinaria y ahora con el crio en puertas era casi nula, al
contrario que la mia, por lo que pronto empece a detectar un cierto matiz de
envidia en su voz.
El que yo fuera bisexual era lo que peor llevaba, pues cada
vez que la tenia a mi alcance procuraba que se diera cuenta de de lo mucho que
me atraia, tocando su cara y su cuerpo con cualquier excusa y tratando de
besarla si se presentaba la menor ocasión. Lo cierto es que Monica no me daba
pie... pero tampoco me huia, hasta que dio a luz y pase unos meses sin verla.
Pero un dia llama a mi puerta y se presenta a verme con su
carita mas colorada que nunca y me dice casi en susurros.- "deseo probar cosas
nuevas".
Yo enseguida le aclare que si queria ser mi "compañera de
aventuras" tendria que hacer lo que le mandara.
Ella dice que si.
Yo le digo que TODO lo que le mande.
Ella acepta moviendo la cabecita arriba y abajo.
Asi que la llevo al comedor y me siento en el sofa mientras
ella esta de pie delante de mi y le digo que se quite el vestido.
Ella parece dudar un poco pero obedece. Esta mas roja que un
tomate pero le gusta, lo noto, en el fondo es una salida.
Le digo que se baje el sosten para que le levante aun mas las
enormes ubres.
Lo hace y la miro un rato viendo como a pesar de todo se
sonroja aun mas.
Luego le mando que se quite las braguitas blancas de algodón
y se quede solo con las medias blancas y el liguero a juego, y con los zapatos
de tacon alto.
Ella obedece y me muestra una espesa mata de vello castaño
que no me gusta.
Asi que me levanto de un salto y, agarrandola de la mano, la
llevo al lavabo para que se depile por completo el coño. A Monica no parece
hacerle mucha gracia la idea pero se afeita bien su rajita mientras yo la
superviso de cerca.
Cuando lo ha hecho a mi entera satisfaccion volvemos al
comedor, me siento de nuevo en el sofa y le digo que se acerque a mi para
catarla. En cuanto se pone a mi lado le ordeno que abra las piernas.
Lo hace, pero poco, asi que yo le separo mucho mas los muslos
llamandola PUTA, lo que hace que abra mucho los ojitos, pero tambien que me
obedezca enseguida.
Ella se ruboriza pero esta tan excitada que su almejita ya
babea. Asi que le acaricio la raja con un dedito, luego empiezo a palmearle el
coño depilado y le meto dos dedos de golpe.
Me asombra que siendo tan ancha de caderas sea tan
estrechita, pero me excita.
Luego le digo "de rodillas" y pongo sus ubres encima de mis
muslos. Empiezo a restregarle uno de sus gruesos pezones duramente contra mi
rodilla.
Le digo "¿por qué es tan grande tu pezon, maldita puta?".
Ella avergonzada dice que no lo sabe.
Yo le digo que porque es una vaca lechera... y que me
pertenece.
Monica esta muy bonita con sus medias blancas y con su sosten
a juego bajado empujando hacia arriba sus grandes ubres. Le enseño una cadena de
perro, una de esas estrechitas de cuero negro, y le digo que es suya.
Se la pongo alrededor del cuello y la hago agacharse a cuatro
patas.
Le ordeno que se apriete un pecho hasta sacarse leche. Ella
esta tan cortada que no obedece, asi que yo misma la agarro fuerte del pelo y
aprieto su enorme teta. Le aprieto fuerte y su leche cae al suelo.
Yo le ordeno limpiarla, pero sin lamer con la lengua...
usando solo la boca.
Me obedece enseguida, tumbandose sobre el frio suelo para
llegar mejor.
Lo hace como una buena puta perra, restregando sus labios
carnosos por el suelo para sorber su propia leche.
Le ordeno ponerse a cuatro patas como la perrita obediente
que es.
Ella lo hace, pero para joderla le digo que tiene que abrirse
mas de piernas.
Luego la insulto mientras lo hace y le pregunto que animal
es.
Ella, tras dudarlo un poco, me contesta que una perrita
guapa.
Y yo le digo "Pues quiero que te dejes follar por un perro
feo como la perrita en celo que eres".
Luego le traigo atado por una correa un perro grande, rapado
y negro. Es un dogo que me habia prestado un amigo por un par de dias para que
se lo cuidara mientras estaba fuera y que habia tenido oculto en otra habitacion
porque se el panico que le tiene Monica a los animales, y a los perros sobre
todo.
Asi que ato las correas juntas, disfrutando horrores de su
miedo, y empiezo a pelarle la poya al perro bien pelada, estirandosela hasta que
se le pone echa un autentico mastil.
Ella esta alucinada de tener un perro tan grande a su lado y
casi ni respira del panico.
Yo le mando a Monica que se siente y que pajee al perro con
las tetas. Ella se sienta pero esta mirando la enorme picha boquiabierta. Seguro
que nunca habia pensado que un perro la pudiera tener tan grande.
Asi que me siento a su lado y le digo: "No te quedes con la
boca abierta, usala para algo".
Le cojo la carita y sujetando la verga del perrazo con mi
mano se la paso por los labios. Ella sigue parada, asi que me siento detrás de
ella, le cojo las tetas con fuerza y empiezo a cascarle una paja al chucho con
sus ubres.
El perro goza mucho y le crece la tranca aun mas, alcanzando
facilmente los 25 o 30 cm.
Le digo "chupa la punta para dar placer a tu compañero".
Ella lo duda mucho hasta que al final timidamente chupa la
punta, que es tan gruesa como su puñito, mientras yo le aprieto mas y mas sus
enormes melones.
Ella dice "por favor, me duelen las tetas de tanto pajear al
perro".
Yo le aseguro que hay una solucion para que no rocen tanto
sus sensibles pezones contra la aspera piel de su barriga.
Me agacho y empiezo a mamar de su teta como una posesa
mientras Monica gime desesperadamente. Con mi boca llena de su leche me la
enrollo como una guarra, con toda la lengua. Su boca chorrea de su propia leche.
El resto de la leche la escupo entre sus pechos, asi la poya
del perro resbala con facilidad entre ellos. El perro esta encantado de
follarsela y sentir su leche caliente en la poya, tanto que creo que es el
momento de cambiar de pose, no se vaya a correr antes de tiempo. Asi que la
pongo a cuatro patas otra vez.
Con apuros y poco a poco voy metiendo la roja y asquerosa
poya en la estrecha rajita de Monica. Ella ya no dice nada, se limita a agachar
la cabeza y cerrar los ojos, quizas para no pensar en quien la penetra, o quizas
para sentir mejor la enorme poya que se esta abriendo camino en su interior.
El perro esta medio loco de extasis, pero le retengo a duras
penas, logrando asi que le meta solo la mitad del chisme, aunque me cuesta
horrores frenarlo en cada empujon.
Monica se apoya con las manos en el suelo para soportar las
embestidas, pero resbala en la leche, cae de tetas y del golpe le sale aun mas
leche.
Yo, divertida por la escena, le obligo a poner sus manos en
la espalda y solo le dejo apoyarse con los pezones en el suelo... asi se le
ponen frios por fuera y calientes por dentro.
Escucho claramente sus gemidos, pero no son de dolor, son de
placer porque le encanta sentirse perra.
Acompaño la poya del perro adelante y atrás despacio durante
un rato, dejando que le vaya entrando cada vez mas trozo dentro, hasta que
consigo que de con sus pequeñas pelotas en el trasero de Monica.
Luego le suelto de repente y le animo a follarla en plan
salvaje, gritandole frases de animo, mas para Monica que para el perro, pero eso
me da igual: "animo campeon, disfruta de esta rubia perrita lechera"... "folla
su raja que esta humana es toda para ti"... y muchas mas que ya ni recuerdo.
El perro le pega un polvo increible, babeando sobre su blanca
espalda mientras la encula con un ritmo frenetico, sobre todo cuando finalmente
se corre.
Yo dejo que el perro se regodee en su corrida dentro de ella.
Monica gime y gime con los ojos aun cerrados y supura leche y mas leche... el
suelo esta todo mojado y blanco.
Tiene sus labios contra el suelo sorbiendo su propia leche
RAM... de RAMERA!!
El perro lentamente va sacando su descomunal poya de Monica,
la cual se queda tumbada boca arriba, completamente agotada, en cuanto el perro
la suelta.
Yo creo que el animal se merece una recompensa por su
esfuerzo y lo atraigo para que le lama la leche que le empapa los pezones. Dejo
que chupe un poquito para coger fuerzas e incluso que mordisquee su grueso pezon
para sacar unos ultimos chorritos de nectar. El perro aun va soltando lefaditas
que caen gota a gota sobre la blanca piel de Monica.
Al final cojo al perro por los huevos, lo acerco a su cara y
meto la punta del poyon entre sus carnosos labios entreabiertos. Monica, que
jadeaba exhausta sin haberse recuperado todavia del salvaje polvo, se limita a
abrir mas la boca.
Aprieto con mas fuerza los huevos del perro y este, tras
soltar un ladrido salvaje, expulsa un ultimo chorro de semen que le llena toda
la boca.
Luego la obligo a limpiarle toda la poya con los labios,
encantada al ver con que facilidad le entra toda en su boca de chupona. Como ya
no se resiste empujo hasta que le meto los cojones del perro en la boca y hago
que Monica chupe fuerte, pero no consigo que saque nada porque el perro ya esta
seco, aunque con sus genitales muy hinchados.
Asi que lo desato y dejo que el perro se vaya tranquilo a
descansar.
Monica se queda mojadisima y exhausta sobre su propio charco
de sudor y leche.
Le aprieto un poco mas la teta para mamar yo, luego le escupo
su propia leche en la cara... y le digo que es una buena sumisa para perros.
Continuara...