Aprendimos que la cópula es el final, el salto hacia el abismo, que antes debimos trepar alturas cargadas de asombros y delicias, por eso lo primero que hago es empuñar el miembro de mi concuñado, que con el correr de los años no contiene las durezas...
Mi concuñado volvió a girar, me dio vuelta, exigió que me pusiera de rodillas, que levantara el trasero, y antes que pudiera preguntar para qué introdujo el miembro en el asombro de mi vagina, con tanta fuerza que a pesar de mis seis hijos y de las c...
Creo que lo amé desde que me levantó en sus brazos para calmarme el llanto, cuando ni papá ni mamá podían hacer algo para que dejara de llorar, tal vez por alguna clase de dolor o sólo por capricho. Tío Bence no hizo más que levantarme del piso alfom...