- Así me gusta putita, que tengas claro que eres y para que sirves, repíteme que eres y dime que soy yo, vamos - dijo mientras seguía follándome duramente.
- Escucha atentamente - dijo mirándome duramente - las perras como tú mean levantando la patita, así que quiero ver como lo haces, levanta la patita y cuando la tengas bien levantada, primeramente, de un tirón saca el huevo de tu coño y luego mea com...
- Exacto y aquí tengo un buen rabo, que ahora mismo te voy a dar, así que túmbate bocarriba y saca la cabeza fuera de la cama, te vas a tragar mi poya entera - dijo duramente - ah! y abre bien la boca.
- No - dijo duramente - si te dejo pasar este atrevimiento, habrá una siguiente vez y tienes que aprender que no puedes hacer lo que te venga en gana, tengo que castigarte.
Rodeó la cama mirándome duramente, con una sonrisa de medio lado, pensando en lo siguiente que le apetecía hacerme, sacó de un cajón un pañuelo y me vendó los ojos, mi coño chorreaba.
volvía a azotarme duramente, una vez tras otra, intercambiando una nalga y otra, yo pensaba que no iba a poder soportar mucho tiempo así, sin embargo cada vez me iba poniendo más caliente y mojada.
El castigo consistía en estar varios días sin correrme, masturbándome al acostarme, al levantarme y detrás de cada comida, también tenía que abofetearme y azotarme.
Pegó su boca al oído de su Amo y le susurró: -Mi Señor, esta putita viene muy caliente, se ha llevado todo el tiempo pensando en Usted mientras bailaba con otros y sólo desea que sea Usted quien la use para satisfacerse, ya que ella es suya.
Aquí le presento el cuerpo de esta humilde perrita, que aunque no es bonito, se lo ofrece entero para que haga uso de él cuando le apetezca para su disfrute y diversión, ya que le pertenece.