Hasta ahora lo había pasado mal por las continuas peleas entre Marta y mi hermana. Lo que no sabía era lo increíble que iba a resultar que hicieran las paces entre ellas... y conmigo.
Ahora le toca el turno a la estirada ama de llaves. Ella trata de escapar a mis deseos, pero yo intento doblegarla descubriendo sus más oscuros secretos.
Pasaron varios días en los que no sucedió nada especial. Yo me limitaba a echar miradas disimuladas a las chicas y a hacerme pajas a escondidas. Necesitaba tiempo para asimilarlo todo y pensar estrategias. Pero no hacía ningún progreso en lo que a se...
Tengo un don. No hay mujer en el mundo capaz de resistírseme. Es cierto, no miento ni exagero, he logrado follarme a todas las mujeres con las que me lo he propuesto. No se trata de un poder mágico o mental...