Se sabía hermosa y deseada, muy deseada por compañeros de trabajo, por conocidos y amigos del matrimonio, y por muchos desconocidos que por la calle la comían con los ojos y al pasar le murmuraban obscenidades que azuzaban sus fantasías más secretas,...
Paola habló con su madre, le avisó que estaba estudiando en casa de una compañera y que se quedaría a dormir allí. Ignoraba, como el resto de las protagonistas, que las cosas estaban a punto de cambiar drásticamente.
Nelly usaba un arnés similar al de Blanca. Se introdujo en la concha el dildo posterior y dirigió el otro hacia la grupa de Claudia, a la que tenían de rodillas con la cara y las manos en el piso.
La jornada siguiente fue muy ajetreada para las dos sumisas mientras Inés, sin perder tiempo, empezaba las gestiones para acondicionar el departamento donde las tendrían encerradas con Blanca para prostituirlas.
Y mientras Claudia pasaba por esas tribulaciones como prisionera de Elina hasta la noche siguiente, Laura era llevada por Natalia y Jimena a casa de ésta última después de que Blanca instruyera a ambas sobre la necesidad de que no la malacostumbraran...
El jueves, día previsto para la subasta de ambas sumisas, Claudia se presentó a las seis de la tarde en casa de su dueña. Allí estaban ya Inés, que había ido para ayudar a Blanca en los preparativos de la reunión, y Laura, obligada por la señora a fa...
Claudia, vestida de sirvienta, debió ocuparse esa noche de preparar la cena de la señora y después la atendió durante la comida mientras Laura permanecía echada en el piso a los pies de su dueña como se echan los perros, de costado y con las piernas ...
Claudia pasó la tarde de ese sábado encerrada en la despensa, reponiéndose del desgarro anal que la señora le había causado al sodomizarla con el mango del rebenque. Durante todo ese tiempo Blanca usó sexualmente a Laura, permitiéndose sólo las pausa...
Después de someter largamente por el culo a las dos sumisas y de gozar de sus lenguas en su concha, la señora descansaba con las piernas apoyadas en la espalda de Laura mientras Claudia le lamía los pies. Recordó el permiso que les había dado para te...
Claudia esperaba ansiosa el regreso de Laura del baño con el arnés listo para que la señora la sometiera. El haber lamido el culo de su dueña había fortalecido aún más sus sentimientos de sumisión hacia ella y el deseo de complacerla en todo lo que p...
Blanca dio por concluida la iniciación de Laura en el dolor y las lágrimas, le ordenó a Claudia que la soltara y la rubiecita se incorporó con esfuerzo, sintiendo que las nalgas le ardían como si se estuvieran quemando. Quedó de pie ante ambas mujere...
La jornada laboral del lunes transcurrió para Claudia dentro de lo habitual. Salió vestida tal como le había ordenado Blanca. En la calle cosechó piropos y alguna que otra insinuación grosera. Entrevistó a seis comerciantes, dos de los cuales firmaro...
Esa noche de sábado Blanca cenó atendida por Claudia, después le dio una buena nalgueada sobre sus rodillas por el mero placer de hacerlo, la hizo ir al baño para que orinara y finalmente se la llevó desnuda y en cuatro patas hacia la despensa. -¡No,...
Unos minutos después, ya recuperada del grato agotamiento en que la sumiera el uso sexual que había hecho de Claudia, la señora se dio una ducha y regresó al dormitorio en chinelas y desnuda bajo la bata. Llevó a Claudia de una oreja a la bañera y co...
Blanca observaba muy interesada el trabajo de Inés sobre la cabellera de Claudia, que iba reduciéndose cada vez más en su volumen mientras la joven permanecía indefensa e inmóvil con los ojos cerrados y sus puños sobre el pecho bajo el peinador de te...
Llegó el viernes y Claudia despertó con un nudo en el estómago. Ese día la esperaban varias entrevistas de trabajo que esperaba resolver lo mejor posible, porque lo cierto era que desde que supo que pasaría el fin de semana en manos de Blanca vivía p...
Durante esos años de alejamiento entre Blanca y Claudia, se había producido en la ex mucama un proceso de enriquecimiento en su condición de dominante innata.
Claudia siguió entregándose durante un tiempo a sus prácticas de spankee con la mucama a espaldas de su madre, hasta que sorpresivamente y sin explicación alguna, la señora despidió a Blanca.
Claudia había sido educada con azotes por su madre, una mujer muy severa que le pegó y la tuvo férreamente controlada hasta los veintidós años, cuando la joven era ya una adicta a las palizas en la cola.