Mi profesor de autoescuela es un cabrón nato con las mujeres, le gusta jugar con ellas y hacerlas sufrir... pero a mí también me gusta jugar de vez en cuando.
Tenía ganas de probarlo. Acabé con un desconocido solo por la curiosidad de saber que era el sexo y me arrepentiría toda mi vida de no haber sido por mi gran amigo Ginés.
Un día de calor, realmente cachonda y con ganas de fiesta. Quería acabar con el tio de los helados, pero me decidí por alguien que realmente tuviese algo interesante... un maduro.
Es una gran locura pero es un morbo mutuo y no podemos dejar de vernos, solo con mirarnos a la cara ya nos vemos haciendolo en cualquier lugar... le deseo cada día más!!!