Espero que os agraden como me han agradado a mí. Voy a insertar poemas y leyendas que considero de valía, escritas por poetas de otras épocas. Hoy voy a enviar uno muy especial que logré formar y espero, no que os guste, pero si que os haga reflexion...
Abrió sus hermosos ojos dándose cuenta de la claridad del día y de mi presencia a su lado contemplándola. Me acerqué y posé un delicado beso sobre sus labios entreabiertos y susurré:
- Gracias por tu amor.
Esto lo escribí una noche después de escuchar la frase de labios de una mujer de ochenta y dos años, dicha con una enorme carga de amargura en voz y expresión. Estimo que no es la única mujer a la que se la han dicho; y, no es España el único país en...
Una sola vez quiero embriagarme de usted, quiero saturarme con su olor, aspirarlo hasta lo más hondo de mis pulmones, quiero sentir en mi boca su sabor, saciarme en usted; quiero sentir en mi piel el roce de la suya; necesito sentir su calor; sentir ...
También Dédalo de Atenas era un erectida, hijo de Metíon, biznieto de Erecteo. Fue el hombre más ingenioso de su tiempo: arquitecto, escultor y artífice de la piedra.
Procris era la más hermosa de las hijas de Erecteo. Céfalo, hijo de Hermes y de Herse, hija de Cécrope, estaba unido a ella por un amor entrañable, y cuando, el día de la boda, Erecteo hubo juntado las manos de los novios, todos los atenienses le cal...
Me es difícil empezar. Tengo cuarenta y cuatro años, morena clara, buen cuerpo, buenos pechos con dos pezones estupendos; quizás, aunque no sé que digan mis amigas, lo menos notorio es mi trasero; boca con labios carnosos y sensuales; además de todo ...
Arde otro mundo
más allá de esta celosía
que atrapa nuestra mirada.
Así, de la quietud horadada
va ensangrentándose este subsuelo
donde, conviene recordároslo,
habitamos nosotras.
Hermes, el dios alado, corrió a Atenas y cumplió el encargo de su hermano; en la misma canastilla de juncos en que yacía, depositó al niño ante las puertas del templo de Delfos, cuidando de abrir la tapa de la canasta para que la gente lo viera.
pero hay algunas otras en que hace a un lado los papeles, me sube al escritorio y me hace sentir que estoy entrando en la gloria, con sus besos en todo mi cuerpo y la presencia de su pene en mis entrañas.
— ¡Mía es la victoria!— gritaba en su corazón, devorando a la candida doncella con sus miradas centelleantes. Así brilla el ojo ávido del águila cuando, soltando de las corvas garras la palpitante liebre, la deposita en su elevado nido de rocas, de d...
¡Que vuelvan el rostro todos los que son aún amigos míos!
Y diciendo estas palabras sacó del bolso que llevaba siempre colgando al costado, la cabeza de la Gorgona Medusa y la presentó al primer adversario que le acometía.
— ¡Busca a otros a quiene...
— La jornada nos ha dado suficiente botín; el acero y la red están húmedos de la sangre de las piezas muertas. ¡Pongamos, pues, fin a la caza por hoy! Reanudaremos tan alegre ocupación mañana, cuando la rosada Aurora asome en el cielo.
La propia Agave, agarrando con ensangrentadas manos la cabeza, creyéndola de un león, clavóla al extremo de un tirso y la paseó por los bosques de Citerón. De este modo vengóse el poderoso dios Baco del que había despreciado su divino culto.
Quizá para muchos no tenga interés lo que voy a contar; pero como a mí me conmovió profundamente, por nada de este mundo se me queda esta narración en el buche.
Encontrarás, en un prado solitario, una novilla que no ha sido aún uncida al yugo. Déjate guiar por ella y allí donde se eche a reposar sobre la hierba, eleva muros y da a la ciudad el nombre de Tebas.