Mis manos en un descontrol total tocaban sus senos, sus caderas y por encima apretaba su sexo mientras ella gemía débilmente y no me soltaba del cuello.
-Pero dime cual es tu dolor…- ella me miro con los ojos vidriosos y tristes mientras articulaba lentamente.
- Tú eres la razón…-me tomo de la cara y se acerco lentamente a mis labios, besándome con ternura
No sabia que hacer, por un lado no me gust...
Continuacion del relato.
Después de ese día todas las tardes nos íbamos al cine, a comer y claro que también al billar, adoraba tenerla cerca, el solo estar con ella me hacia inmensamente feliz
Levante la vista de mi mesa y me sorprendí al mirar hacia el frente: cabello castaño claro casi rubio, ojos verdes con una mirada felina, piel lechosa, un busto precioso y un trasero esplendido que dejaba salir una tanga coqueta en ese pantalón de me...