Me gusta que me obedezcas como solo tu sabes. Como si fueras la Lucrecia Borgia del sexo preparas tus taimadas artimañas. Estás harta de ser tú la utilizada, la manipulada, y ahora te vengas buscando tu placer.
Se lo he dicho y no me contesta. Sólo me devuelve su sonrisa. ¡¡¡¡Esa maldita sonrisa!!!! Se ríe de mis celos y me provoca. Solo se que dentro de mi hay morbo y dudas.¿y si digo que si?, no habrá vuelta a trás. ¿pero y si no digo nada?
Tal vez a algunos el título más apropiado sea la Historia de Pepe y Pepa.Supongo que más de uno se partirá de risa pero apuesto a que no quisiera estar en la piel de Pepe, por muy buena que esté Pepa.
Gracias al chat te puedes llevar muchas, pero que muchas sorpresas. Y si no piensa. A lo mejor, (o a lo peor) es que tus fantasías se pueden hacer realidad.