Las caricias se desmadraron y las manos acariciaban sin importar el sexo, sin detenerse en quien es quien; las bocas y lenguas se confundían en una manifestación de piel a piel sin importar qué ni con quien.
La falda azul se extendía envolviendo los carnosos perniles que se diluían en las amplias grupas aposentadas en la silla, transmitiendo la sensación de la magnanimidad natural de su cuerpo del que creía percibir aromáticos efluvios.
Sensaciones encontradas se disparaban al unísono en el centro de su cuerpo, en la base del recto y en la base de su sexo, bombardeando al unísono descargas compulsivas de deliciosa energía.
Daniel era de aquellos jóvenes que se prometían hombres para ser amados tanto por mujeres como por los de su mismo sexo. Su seducción, casi indefinida, se transformaba en objeto del deseo de ambos sexos y su lujuria natural, desbo-cada y animal, lo h...
Blanca sintió el aroma de esas bolas, el olor a sexo y culo que se desprendía de su amigo, invitándola a descubrir los placeres más recónditos.La atracción fue tal que se dirigió tan abajo para empezar lamiendo y chupando sonoramente los huevos de su...
El calor del aliento macho le incineraba la piel y sin más prolegómenos, le hizo volar el calzón, liberando la verga erguida y dura que tenía entre sus dedos. El ardiente ariete, grueso, duro y largo, destrozaba el virginal recto al abrirse camino a ...
Y fue mi momento: su juvenil agujero taladrado por mi estandarte, la visión de sus nalgas tersas entregadas, el movimiento cada vez más rápido y penetrante mientras el pene se endureció hasta el paroxismo hasta inundar con certeras y abundantes lecha...
El pene, aún flácido, está caliente y lo notan mis nalgas deseosas de acomodarlo en su hondonada, de abrazarlo con las carnes de la quebrada que conforma mi trasero hasta que ocupa su lugar entre mis nalgas, abriéndolas y acomodándose como dueño y se...
Ella no se preguntó porqué estaba allí ni que quería aquel ser mitológico. Al sentir el calor que se transmitía de sus manos y lengua, presintió el desenlace y supo que no podría controlar su cuerpo ni su alma, que no había modo de evitar el entregar...
Siento tu mano acariciándome las nalgas, perdiéndose en la raya de mi culo y presionándome hacia ti para hacerme sentir tu frontispicio erecto y de buenas dimensiones, pero estás conmigo y no con otra. ¿Cómo decírtelo? Tus dedos me aprisionan contra ...
Las incansables manos de mi amante ora atacaban uno de mis pechos, ora el otro, endureciéndome los pezones juveniles, preparándome para un nuevo asalto. Su lengua no descansaba en investigar las profundidades de mi boca, el sabor de mi piel, los redo...
Clavé mi lengua como su fuera un pene entre sus carnes mientras me puse el arnés con el juguete en ariete... Así de golpe te besé la nuca y te clavé como si yo fuera hombre y tú mujer. Al solo tocarte la migaja, te derramaste en un mar de leche. No s...
Él y yo sentíamos el calor bullendo en nuestros sexos y algo más por la fricción de las silletas que se incrustaban en sendos traseros introduciendo las calzas en los anos y las rajas... Sin permiso, sin ensoñación, sin lujuria ni erotismo, se abrió ...
Al compás del rítmico traqueteo su calor en el hombro le erizaba la piel. Con la pelvis casi a la altura de su nariz él sintió el fuerte olor a sexo que emanaba de la joven.
El sello indeleble de la memoria de la carne está presente:
Sus manos han encendido el caldero y tu alma se deshace.
Su saliva inventa mieles en los poros de tu piel
y la vieja sensación eléctrica te toma por doquier.
Esta es una historia verídica. Puedes creerlo o no. Las cosas que pasan, pasan, a pesar de nosotros. Su miembro giró como las aspas de un molino. A los que les gusta, se les para el culo.
De nuevo te ha venido ese look de vieja puta que te queda tan bien. Tus pupilas se dilatan con un mirar en celo. La voz, acaramelada, adopta a tonos cada vez más graves, ronroneantes, aterciopelados.
A pesar del dolor de su brazo retorcido, la mujer revivió en un instante las imágenes del encuentro con su antiguo novio y percibió, como un recuerdo grabado en su piel, sus besos calientes y excitantes. Nunca en sus diez años de matrimonio había vis...
Allí, a la par, con su ímpetu permanente me esperaba fogoso y entregado, todo mío. Lo besé con el fuego y la rabia de la pasión desenfrenada y me monté en la estaca introduciéndola de un solo golpe.
La verga estaba enorme y no pude evitar darle una breve mamada que interrumpí para olisquear el sexo de ella, embriagarme de su olor de hembra mezclado con el aroma de la leche de él, clitorearla con suaves lengüetazos que se expandieron también por ...
Sus gimoteos y susurros daban cuenta de su deleite. Sin tocarse cimbró y de su miembro, como un geiser, brotó en chorros intermitentes su caliente esperma. Su culo se pegó más a mi cuerpo y su grupa se meció con mayor fuerza mientras sus sacudidas se...
Y siguió con su vaivén, su presión alocada y gemidos estentóreos llenándome por dentro con su caliente semen. Ahora era toda suya. Aquella a quien él nunca amó pero que tomó porque su sangre así lo quiso. Con sus enormes brazos me enlazó por los homb...
El desconocido sabía hacer vibrar mis cuerdas y manipular a su antojo mis tiempos. Manejaba la lonja de cuero como una lengua de fuego que estremecía mi piel. No pude evitar mojarme ante la calentura que me provocaba aquella singular caricia... Me le...
Me relajé y bombeó y gocé; salió de mi culo y se metió en mi concha y bombeó y me relajé y gocé; y salió de mi concha y se metió en mi culo y bombeó y me relajé y gocé; y salió de mi culo y se metió en concha y bombeo me relajé y gocé; y salió de mi...
Soy Tina. El desconocido me hizo de goma por la fuerza: me cogió por donde quiso, me dejó temblorosa, adolorida, temerosa y, lo que es peor, satisfecha. No sé quien fue y ni siquiera pude oir su voz.