No tenemos el disgusto de conocernos personalmente, aunque yo sí que tengo la desgracia de saber quien es usted. Usted es el esposo de la mujer que amo.
No es fácil escuchar algo así de un médico. No es fácil aceptar que tu futuro deja de ser incierto para convertirse en algo seguro: vivirás seis meses. Todos moriremos. Pero el no saber cuando nos facilita bastante el soportar la vida.