Al llegar a la habitación mis lagrimas estaban a punto de asomar, de rabia e impotencia mas que de dolor, me imaginaba todo lo que allí podía pasar en breves momentos... y tampoco estaba muy segura de desear evitarlo, sino mas bien todo lo contrario.
Me llamo Encarna, tengo 43 años, estoy casada y nunca había tenido ninguna relación extramatrimonial hasta esta que les voy a contar a continuación, siempre he sido lo que se entiende por una mujer decente y fiel.