A veces lo que parece un trabajo aburrido de verano, resulta que se convierte en una orgía con una madurita y sus hijas. lo que puede cambiar un verano...
En los breves segundos en los que Marta levantaba la cara de mi verga, me lanzaba miradas de agradecimiento, miradas que le agradecía con un apasionado beso. No tardó Andrés en penetrar el culo de Marta.
Después de un rato chupándoselo, volví a meter un par de dedos dentro de ella. Entraron con mucha facilidad, lo que me hizo presentir que la próxima vez iba a ser la buena.
casi sin darse cuentas dirigí mi polla hacia su chochito y la penetré. Muy suavemente. Quería notar perfectamente el recorrido que mi polla hacía hasta llegar al fondo de su coño.
El agua recorría nuestros cuerpos. Yo sumiso delante de él saboreando su sonrojado capullo, recorriendo con la lengua cada gruesa vena que se marcaba por la longitud de su miembro. Jugando con sus huevos en mi boca como si fueran cascabeles.
Cuando salía del agua se ponía de espaldas a mi y metía suavemente su toalla naranja entre la rajita de su apetitoso culo mientras sacudía su melena pelirroja para quitarse toda el agua. Cuando yo salía del agua correspondía sus gestos provocativos ...