Se retorcía y gemía cada vez con mayor intensidad, tome su pene con mis dos manos como para que no se me escapara, me la metía y sacaba de la boca, gozando igual que mi hijo.
Cambiamos de postura, ahora hacemos un perfecto 69, el me empieza a mamar la verga, casi exploto, esto es fantástico, así permanecemos un buen rato. De pronto Memo me comienza a lamer el ano.
De pronto siento que cae una mano de El Guapo, que duerme en el sillón junto a nosotros, al principio creo que esta dormido pero, su mano me acaricia las nalgas.
Pongo mi mano derecha justo encima de su pene, esta húmedo, totalmente erecto, no es muy grande debe medir unos 15 centímetros, algo grueso y muy velludo.
Me quite los tenis, los calcetines, después el pantalón, y al quitarme el calzón que sorpresa la mía eran color leopardo, eran los calzones de aquel niño.