Raquel me miró con ojos tiernos:
–Te dije que me encanta el coito anal, y no mentía. Pero para que sea realmente el vuelo del fénix hay que convertirlo en algo realmente especial. Si quieres aprender, yo te puedo enseñar ...
Al final del pasillo central había un espacio con una mesa y un teléfono. Raquel estaba sentada sobre la mesa, sonriente. Su blusa negra tenía varios botones desabrochados y tenía la falda arremangada sobre los muslos, mostrando las piernas. Estaba v...
María nació en un hogar de la buena sociedad, con un futuro cuidadosamente trazado. Sin embargo, siendo niña, alguien la fué desviando del camino de la virtud...