Cuando la tuvo entera adentro se empezó a mover con sabiduría de experta, yo estaba gozando y aprendiendo, era la segunda mujer en mi vida que me entregaba el marrón.
El culo apuntaba hacia el techo. Parado cerca apunté la pija al dilatado y lubricado ano, no debería ser difícil entrar allí. (FOTOS) Apoyé el glande y, regulando mi peso, fui entrando.
Elisa escondía, bajo sus atuendos de vieja solterona,
un cuerpo admirable.(hay fotos) No era una vedette, ni una modelo de tapa, pero sí tenía todo lo necesario para que un hombre, hasta un jovencito como yo, se calentara a mil.
Se apoderó del condón, rasgó la envoltura y se lo puso en la boca. Se acercó a su nuevo tesoro, y con sabiduría extrema le colocó el preservativo en la verga enorme. FOTOS
Tomando a Adita por los hombros se sentó y la obligó a arrodillarse frente a él. Por la fuerza acercó la boca a su miembro, la niña sacó la lengua y comenzó a lamer el glande.
Era una vagina estrecha y suave, muy caliente. .(FOTOS)
Me cabalgaba a un ritmo in crescendo mientras la guiaba tomándola del culo .
- Sergio esto es espléndido. Tengo la concha llena de vos. Cogeme fuerte
Ella estaba muy culturizada en lo árabe, y para que culminara su sesión de sexo le hacía falta ser penetrada por el culo. Era una tradición en sus encuentros con el jeque. (fotos).
La pendeja tenía una lengua privilegiada, y un don innato que le permitía prodigarse con una ciencia milenaria. Algo de oral, algo de Primera vez, algo de jovencitas. FOTOS.
Lentamente la fui poniendo boca arriba y abrí sus piernas, me ubiqué en el delta de su cuerpo con la verga dura apuntando a su concha. La guié con la mano hasta tocar sus labios vaginales.
Marta había perfeccionado notablemente sus técnicas de fellatio. No alcanzaba las cimas de su hija menor pero le agregaba el plus de su sensualidad extrema de hembra adulta.
Le llegó el primer orgasmo, estaba como enloquecida, gemía, gritaba, se movía para todos lados, temblaba. La bombeaba con verdadero gusto, mi verga estaba a sus anchas dentro de ese cuerpo tan hermoso. Con fotos.
Había superado la barrera del esfínter, pero ella todavía se quejaba. Y a mí me dolía de lo apretado que tenía el culo. Esperé sabiendo que la paciencia es la virtud de los que gozan. Con fotos.
Él sentía cómo le apretaba la verga, sentía el calor del estrecho recto, contemplaba el culito delicioso. Pero no gozaba, no la había sometido del todo, la estaba penetrando, es cierto, la estaba humillando, pero quería más, la quería sometida total...
- Ja Ja jefe esta mina tiene las tetas eléctricas.
- No jodan muchachos. Si esta putita no me afloja el culo se cogen bien a la vieja y después un tiro en la cabeza.
- ¡No jefe, usted me la prometió una semana entera!
La pendeja le había enseñado a su tía la mejor manera de despertarme, que ella conocía por su experiencia. No quise desilusionar a Lucre que tanto empeño ponía en la mamada y le obsequié unos chorros de semen para que desayunara.
Se ha dicho que el órgano sexual más importante es el cerebro, y no estuvo errado el que inventó el concepto. En ese momento los tres estábamos gozando, sin orgasmos, uno de los más bellos episodios de sexo entre nosotros.
A esa altura ya no me costaba demorar mi eyaculación. Cogía a Lu con ahínco, gozando de la conchita de la pendex sin acabar aún.
Lucrecia estaba erguida frente a mí, con su concha en la boca de Lu. Yo estaba arrodillado detrás de Lu con toda mi esta...
-Ya te dije que nada de señor, somos una hembra y un macho cogiendo, me hiciste gozar mucho, y lo vamos a repetir cada vez que podamos. Ahora mismo si te gusta, te queiro hacer el culo.
-Sos un potro Sergio, me hiciste acabar un montón de veces. Y sos generoso, te cogés a mi madre y a mi hermana, y ahora a mí. Pero decime que soy la mejor. Entre una pendeja inexperta y una vieja no hay mucho que pensar para decidir.
La ayudé con mis dedos en su clítoris; el placer que sentía ella en su concha la hizo moverse como si la estuvieran cogiendo por allí; y la verga en ese culo de antología estaba a sus anchas.
Se la saqué entera y vi su culo bien abierto y dilatado, lo que aproveché para ponerle más vaselina. Volvía meter la mitad de la verga que ya entró con facilidad. Y merced a la abundante lubricación terminé de ponérsela entera.
Sólo la cogía con la luz apagada y en la posición del misionero. Mónica no conocía el sexo oral ni el anal ni la masturbación. Su ex marido la cogía sin calentarla previamente, le decía que gozar era pecado.