Era viernes en la tarde y cercana la hora de salida de mi oficina después de una larga semana de abstinencia sexual por lo que me decidí llamar a mi amigo Alberto para que me ayudara a bajar mi deseo sexual como fuera y en la forma que el decidiera.
En anteriores oportunidades les he contado mis fiestas con mi amigo Alberto, mi amante alcahueta que hace que todas mis fantasías cachondas se hagan realidad.
Era un sábado en la noche y me alistaba para salir a bailar con unos amigos de pronto sonó el teléfono y era Alberto uno de los chicos con quien iba a bailar.
Su amante le pide que le acompañe con unos compañeros de la oficina y por supuesto acepta encantada porque sabe como son de especiales y excitantes esas reuniones.
El chico y unos amigos se dieron cuenta de las intenciones lujuriosas que ella llevaba y como su marido se había quedado dormido a causa de su borrachera, decidieron que esa sería la gran noche para desinhibirse.
Aquella noche ella decidió ver una película porno y jugar con su consolador para después enseñarle a sus amigos como le quedaba el culo con tan tremendo juguetito.
Dos amigas van a ver una "peli", cuatro machos sentados detrás de ellas, desatan a una de las chicas el morbo de la gente alrededor. Otra noche repitieron en su casa, esta vez se anima su amiga.
Una enfermera fuera de lo común le dio a un paciente, un masaje para calmarle el dolor y ella a cambio le gustaba que le dijeran las mas cochinas vulgaridades.
Un grupo de amigas conoce a unos chicos en la playa. Por la noche en la disco, bailaron, bebieron y la lujuria los llevó a todos a la misma habitación del hotel.
Una mujer separada y hambrienta se tira a todo lo que pilla que tenga verga, pueda penetrarla por todos sus agujeros y si es de tres en tres o cinco en cinco, mejor.