Hoy por fin se haría realidad mi sueño. Estar con mi sumisa de verdad. No a través de la pantalla del ordenador. Hoy no tocaría el teclado, sino tu cuerpo, hoy no tacaría la pantalla sino tu cara, hoy no besaría el monitor, sino tus labios.
Sus manos rasgaron de golpe mi camisa. Mis senos temblaron por el movimiento, escondidos detrás de un sujetador negro de satén. Intentaba controlarme, pero aquel cabrón me conocía muy bien y sabía como doblegarme.
Miriam nunca podia imaginar que esa tarde descubriria que su secreto lo sabia alguien. ¿Pero quien?. Decidio seguir las intruciones de la nota para averiguarlo...