NO ES ERÓTICA, ES UNA PARANOIA.
Una vela produce poco humo porque la misma llama lo quema, pero cuando un soplo de viento inclina la llama, la vela producirá humo, que es la parte que se escapa del fuego y no arde.
Lo has envuelto cuidadosamente en papel burbuja y lo has metido en una caja de seguridad ignífuga. El domingo por la noche, cuando todo haya pasado, volverás a instalarlo en tu pecho.
Con la aparición de tu pelusa púbica, brotaron también los primeros esquejes de tu madurez y fuiste consciente de lo que para mí significabas. Hijo único, único como hijo, y sin embargo, mucho más que hijo.
INFIDELIDAD (Parte II): Llevó mi mano a su entrepierna, bajo su amplio vientre, y pude notar malamente disimulada tras su pantalón una erección grandiosa, inusual; tan sorprendente como inoportuna. Amenazante...
La quietud que reinaba en pantalla se convirtió en el caos de una cinta de videoaficionado, solo que en lugar de un día de campo, la brusquedad de los movimientos me mostraba paredes oblicuas, sábanas revueltas, sexos desnudos, bocas ávidas...
Por un momento pensé que vendrías hacia mí cuando tu rostro pecoso se giró y tus ojos camuflados tras esas gafas de sol que protegen tu timidez pueril me descubrieron.
Por un lado sus manos calmaban mis músculos contraídos y por otro despertaban en mí sensaciones placenteras y deseos más allá del mero masaje corporal. Terminaba cada sesión temerosa de que se notara algo de humedad en mi ropa interior.
El maletín de piel de Loewe, 400 euros.
La corbata de seda de Chanel, 200 euros.
El gin tonic que te estás tomando, 20 euros.
Esa mujer... esa mujer no tiene precio.
Advertencia para lectores con manos libres:
el texto que se dispone a leer es un relato corto, tal como viene indicado en la categoría bajo la cual se publica. para ganar tiempo, sugerimos extraiga su pene de la ropa o se quite las braguitas antes...
Si yo extendía la masa, él esparcía sus toqueteos con las palmas abiertas; si yo la agrupaba, él cogía mis pechos desde abajo queriéndolos amontonar en sus puños.
A veces las teclas y mi clítoris discuten por mis dedos, y casi siempre gana el equipo minoritario. Es curioso que el poder de un solo botón supere al de las nosecuantas teclas...
“Si es lo que quieres, si en realidad es lo que querías, ¿por qué no me lo pides?”. Él no suele pedirlo con palabras, pero en cuanto me arrodillo poniendo mi cara a la altura de la bifurcación de sus piernas me toma por la cabeza y me aprieta contra ...
Esto de la sed debe ser que me afecta en plan “pescadilla que se muerde la cola” porque cuanto más follo más sed tengo, y cuanta más sed tengo, más quiero follar. He descubierto que los fluidos corporales son otra forma de atenuar la sed; debe tener ...