Una pareja alquila una vieja mansión para unos días. La casa se convierte en el escenario propicio para que los deseos y las fantasías tomen cuerpo con la ayuda de alguien desconocido.
Todavía en manos de Alberto, ahora ya más que su raptor, convertido en el deseado macho de sus fantasías, capaz de abrirle todas las puertas de su mente y de su cuerpo al sexo sin tabúes, Lucía sigue experimentando nuevas sensaciones.
Ella tenía un deseo oculto e inconfesable. Su novio, cuando lo descubrió, decidió ponerla a prueba contando con la ayuda de un amigo al que ella había despechado.
María, una madre de familia que vive la monotonía de una vida resuelta, encuentra por fin, con la ayuda de su masajista, lo que necesitaba y no se atrevía a pedir a su marido.