Al principio me pareció fenomenal esta aficción que ha cogido mi marido a comerme el bollo a cualquier hora y en cualquier sitio. Ahora no lo tengo tan claro.
Le abrí las piernas. Suspiró ante mis avances, que ni en sus sueños húmedos habían sido tan rápidos. Recuperé la media cereza de mis labios con una mano mientras con la otra le abría los suyos vaginales...le pinté los labios de su coñito y le di a co...
Estuve así un par de minutos en que solo sentía el roce de su miembro en mis labios y clítoris, sus manos en lis pechos y pezones, los suspiros de Mario confundidos con mis jadeos y las explosiones de los fuegos con los niños de fondo: ¡Oooohhh!, ¡Oo...