Sentí su mirada bajar lentamente desde mis ojos hasta posarse fijamente en mis pechos. Comenzó a desabrocharme la blusa. Intenté resistirme, pero me respondió con una palmada en la cola: Vamos, quietita que las cosas se te pueden poner muy feas..., a...
No quería soltarla, tenerla atada de manos, arrodillada y desnuda me llenaba de una sensación de poder a la que no quería renunciar. -Quedate así -pensaba- que no sólo me la vas a chupar como Dios manda, voy a manosearte toda, te la voy a meter por ...
Le puse una mano sobre la rodilla, la acaricié y fui subiéndola lentamente, mientras continuaba acariciándole el interior del muslo. Ella había dejado caer su cabeza -señal de que ya no le importaba lo que hiciera con su cuerpo- y al llegar a la entr...