Abrir las piernas mientras tecleo e imaginar que tengo allí tu cabeza. Trabajar en el relato mientras tú me trabajas la entrepierna... ¿Quieres sentir lo que yo siento? Pues siéntate... y lee...
Traicionarte... ¡Qué delicia! Me lo follé, sí. Lo disfruté, sí. ¿Te vale si te digo que me arrepiento? Y, si no te vale... bueno, no sé si importa si no te vale. Ni si quiero ser perdonada.
Hay cosas que por diferentes motivos no se recuerdan bien... Puede ser por el alcohol, por un golpe en la cabeza,o porque directamente quiera olvidar como me folló... la tabernera...
Si leo algo tuyo que me excita... si al imaginar tus actos impresos en los folios blancos se me mojan las bragas... si me pongo cachonda con lo que me escribes, quiero masturbarme. ¿Me acompañas?
Ha que saber beber... cualquier cosa con tal de apagar el calor de la entrepierna. Mi coño arde con el recuerdo de la polla de Víctor. Y, ¡joder!, no hay whisky en el mueble bar...
Si llega la noche y no se encuentran nuestros cuerpos... si llega la mañana y nos duele la falta del olor del otro en la almohada... Si eso pasa, amor mío, si eso pasa...
Los viernes son muy malos cuando una se queda en casa, pensando en una polla que parece inalcanzable... Gracias a que existe el ordenador de un hermano.
Hay cosas de un hermano que una adolescente no debería saber... La forma en que se folla a sus novias tal vez sea una de ellas. Puede desear ser la siguiente.
Deseé durante tantas horas que el caballete cayera y la pintura se desparramara con nuestros cuerpos entremezclados... Ahora tengo una segunda oportunidad.