[ El hombre todavía puede apagar el ordenador. Sin embargo, tendremos que esforzarnos mucho para conservar este privilegio. ( J. Weizenbaum, sociólogo norteamericano experto en ordenadores) ]
A partir de ese día se mostró interesado en hacer que yo luciera de manera sensual y provocativa, asegurándose de escoger las prendas más ajustadas y cortas que pudiera haber en exhibición; incluso gastándose una fortuna en los más encantadores juego...