... Risas, se recompusieron las ropas, una de ellas metió todo lo de la mesa en su bolso y las tres alojaron las botellas en su sexo, era gracioso verlas andar parecían chinitas.
El sol brillaba sobre los tejados, su luz se reflejaba en los
cristales de las ventanas de enfrente. Muy pocos vehículos recorrían la avenida que se veía al fondo...
Angela permanecía absorta en la lectura de los apuntes y
libros de texto, su concentración solo se veía rota de vez en cuando por miradas furtivas hacia el cuerpo de esa mujer que tanto le imponía. Gertrudis reinaba tras su gafas de concha en el si...
Hay veces que los recuerdos desembocan en arrebatos de nostalgia, alzamos la mirada a la negrura de la noche, intentando contener lo incontenible, y las estrellas se emborronan y su luz se difumina, y un suspiro hondo nace desde la esencia de nuestro...
Cuando uno piensa que ya lo ha visto todo, que ya no quedan
miserias humanas por descubrir. Mira en su interior, en la transparencia de su honor y descubre un nuevo abismo que se abre y tira de nosostros mas abajo.
Estaba sentado en mi taburete, frente a un mostrador de
madera desgastada, demasiado alta, para los tiempos que corrian. Una barra de metal dorado, para descansar mi pie, unas ajadas baldosas negras en la pared, reflejo de espejo en otros tiempos.
El sol golpeaba con fuerza mi mirada, a duras penas podía ver
la calle jalonada de altos arboles. La rutina diaria de ese caminar me advertía que llegaba ya a la entrada del parque...
Habia salido desquiciado de casa, no podia conciliar el
sueño, y ademas hacia calor. Me encaminaba hacia mi lugar preferido en los ultimos tiempos, un taburete en un rincon oscuro de un local cutre, donde dejaba la vida pasar envuelta en vahos de b...
Sobre la cama había un vestido vaporoso, de verano, blanco
con florecillas, justo debajo de las rodillas, unas medias de liga incorporada color carne muy finas y transparentes, unos zapatos, casi sandalias y una chaqueta de punto a juego...
Esta aventura empezó una fría tarde de mediados de otoño, el olor penetrante de la tierra mojada, gratificaba todos sus sentidos. Acaba de bajarse, satisfecha, de un autobús desvencijado, con asientos de piel cuarteada y olor a rancio.
En los albores de la tierra cuando los hombres se disputaban
la comida contra las bestias , cuando los elementos eran hostiles y arrasaban a su antojo, cuando los dioses todavía crueles se mezclaban con ellos, ocurrió esta historia.