Siempre supe que yo era diferente a lo común. Desde niña, supe que a mí no me gustaban los niños, como al resto de mis amigas, desde que tengo uso de razón, supe que, me gustaban las niñas, con los años, las mujeres. Aunque debiera ser específica, ún...
Sorprendentemente para mí, la sacó de mi boca cuando creía que iba a dejarme beber aquella deliciosa crema, porque notaba que estaba llegando al orgasmo e iba a correrse de un momento a otro…
En aquel momento mi mente paraba en el turgente y tieso miembro de Julián, las veces que yo había paladeado con glotonería, igual que si fuese niña comiéndome un delicioso helado.
Al ver el bulto tan próximo, era como ver un oasis, deseaba fervientemente aquello que tenía en plena extensión bajo la blanca y brillante tela que lo aguantaba.
Los músculos se tensan, expectantes, endurecidos, mis pulmones —entrecortado el aliento— se hinchan inspirando el caliente, espeso, acariciante aire, mezclado en ese aroma de una hembra, de una divina mujer.
Y vino, vaya que sí vino. Con la excusa de haberse quedado sin bebida se acercó tímidamente y disimuladamente hacia la barra, hasta colocarse a mi lado. En cuanto la tuve a escasos centímetros, inspiré su natural fragancia…
[RELATO NO ERÓTICO] Fueron de las épocas más salvajes de mi corta existencia, donde el alcohol, las drogas, el sexo y el rock and roll hicieron de mi razón de ser, la panacea y paradigma de mi modo de vida entre humanos y vampiros.
Jadeé en su boca empezando arrancarle la ropa que llevaba puesta en su torso de ninfa, por su parte Solarys colaba sus deditos por debajo de la camiseta y arañaba con sus uñas la sensible piel de mi espalda. Mi garganta se volvió áspera porque los ja...
Su cuerpo se enroscaba como anguila contra el mío, los labios se buscaban, besándose desaforados, ansiosos, con el deseo cabalgando a galope tendido por las frenéticas venas. Me ponía como un bruto.
Un tenue atisbo de conciencia, era el que me impedía dejarme llevar totalmente, en primera era más que probable que Solarys perdiese el sentido si yo, diese rienda suelta a mi verdadera naturaleza.
Me quedé cortada en el umbral, escuchando la rítmica música que llenaba la estancia y, sin querer interrumpir al que parecía ser el profesor impartiendo sus conocimientos de tan fascinante disciplina.
Elevó sus poderosas nalgas, descubriendo tímidamente la emocionada raja, sus muslos permanecían apretados el uno contra el otro, igual que su trasero que empecé a mordisquear, recorriendo con la puntita de mi lengua la abertura de su culo, Solarys su...
Nunca pensé en convertirme en un cabrón con Lucía, lo cierto es que todo surgió de la forma más imprevisible que hubiese podido imaginar nunca. Después con el tiempo, una cosa llevó a la otra y ahora, a mis más o menos bien llevados años rondando la ...
Por supuesto, estaba más que cachondo, excitadísimo al sentir como el calor de su cuerpo traspasaba la fina tela de mi camiseta, como los deditos de su mano apoyada en el centro de mi pecho jugueteaban con la tela, a su vez, deseaba que esa mano baja...