Simplemente soy alguien a quien le gusta escribir... no puedo pasar un dia sin escribir. Hay quien necesita respirar, o comer... yo solo necesito escribir.
Quien lo desea puede escribirme a mi mail o añadirme al MSN, prometo contestar a todo el mundo (incluso a las criticas negativas!!!)
Desvié la vista y pude ver que la erección continuaba, aun más que antes, la toalla estaba levantada y podía ver su vello púbico, moreno y poblado, incluso la base de su pene. Cerré los ojos y volví a besarle en la frente.
Los azotes caían por todas partes de mi cuerpo, las puntas del látigo, con pequeños nudos en su extremo, estremecían todo mi cuerpo, sobretodo cuando caían en parte sensibles, me retorcía de dolor, de placer, de orgullo.
Mi mano se deslizó por el interior de su braguita, con sumo cuidado aunque sin poder evitar enredarme por unos breves instantes en su vello púbico hasta que uno de mis dedos alcanzó la humedad de su sexo. Estaba completamente mojado.
Una primera oleada de semen rebotó contra su paladar mientras ella hundía mi pene todo lo posible en su boca y la segunda oleada entraba directa a su garganta. Hacia tanto que deseaba eso y había esperado tanto que creo que tuve la corrida mas abunda...
Dos mas dos son cuatro, eso acostumbra a suceder siempre en el mundo de la matemática más simple. En ese mundo también uno mas uno son dos. Todos sabemos sumar y esta ultima, es la más sencilla de las sumas. No hay lugar para el error.
Qué es el amor? ¿Qué es el sexo? Amor seria acercar mis labios a tu oreja y decirte “te quiero”. Sexo seria acercar mis labios a tu sexo y no decir nada, limitarme a comerte haciendo que las manecillas del reloj se detuviesen hasta que tu explotases ...
Mis ojos se cierran con fuerza y en la tibieza de mis sabanas imagino que me estas masturbando lentamente, ronroneando junto a mi cuello, susurrándome maldades, haciéndome sufrir dulcemente. Imagino tu olor, ese olor agridulce que me vuelve loco y me...
Ella me dijo que quería algo fuerte. Ahora no soy capaz de recordar si me lo dijo de viva voz o simplemente me lo escribió. Pero el caso es que ahí estaba su petición, una invitación en toda regla a ser malvado.
Empujé un poco más mi pie, deslizándome en el asiento y conseguí traspasar la inquebrantable barrera de sus muslos. Ella podría haberse levantado y podría haber salido corriendo. Pero no lo hizo. Mi pie desnudo se deslizó entre sus piernas, deliciosa...
Paquita era joven, Paquita era guapa y Paquita era inteligente. Tenia todo cuanto deseaba ya fuese utilizando su hermosura, su inteligencia o incluso su juventud.
Las moscas, ese animal que a todos se nos antoja lo más insignificante sobre la capa de la tierra justo después de los gusanos, las moscas, decía, se mueven en un aparente caos.
La deseaba como nunca antes había deseado nunca a nadie. Y yo he deseado mucho aunque a pocas personas. Pero aquello era diferente. Era la realidad de lo prohibido.
La princesa había besado a algunas ranas pero no había conseguido mas que desencantar a algún granjero con mas ambiciones que capacidades, finalmente había vuelto a palacio con la cara enrojecida.
Una cuidada penumbra: todo estaba perfectamente estudiado, la luz que se colaba tenuemente por dos persianas mal cerradas, también por el resquicio de una puerta sin abrir.
Todos necesitamos un castillo donde sentirnos amos y señores, un lugar donde cerrar los ojos, mirar en nuestro interior y finalmente escoger si queremos subir a la torre o bajar a la mazmorra.
Sus muslos eran interminables. Interminables columnas romanas de pétrea apariencia pero delicada textura. Su piel era morena, casi aceitunada Poderosos muslos de mujer recién traspasada la frontera de los cuarenta.
Por ser amo no eres infalible… aunque debas parecerlo, aunque el resto del mundo lo crea. Esta es la historia de una equivocación como cualquier otra, pero incluso de las equivocaciones se puede aprender.
Tus indecisiones se clavan en mi racionalidad como un anzuelo en la boca de un pez. Me gustaría abofetearte por eso… bueno, por eso y por muchas otras cosas. Quizás sea por simple placer. AMBOS somos amo y sumisa.
Cinco días de gloria fue todo cuanto pude conseguir de ella. No importa el motivo, marcarse una fecha cuando dispones de el resto de tu vida es una locura, igual que ocultar ahora el auténtico motivo.
Todos tenemos un punto flaco, hasta el más poderoso e indestructible de los inmortales tiene su particular talón de Aquiles. Todos nos creemos a buen recaudo pero en todos hay una puerta trasera que una vez abierta permite a nuestro enemigo, entrar y...
La mayoría de las veces la única solución no siempre es la mas lógica de las soluciones. Constantemente nos debatimos entre aquello que queremos y aquello que debemos.
Mírame a los ojos. No tengas miedo. Si, lo se, nunca antes experimentaste esto. Demasiado nuevo y demasiado irracional para que lo aceptes sin luchar. Esa lucha es necesaria.
Diez veces lo diría y diez veces seria malinterpretado. Diez veces subiría por tus tersos muslos de color miel en busca de tu roja boca y diez veces me perdería en la jungla de tu sexo.
Sara permanecía prácticamente desnuda y completamente inmóvil. Sentada a mi lado en el coche vestida tan solo con la parte inferior del bikini. Circulando ambos a toda velocidad por la autopista.
¿Queréis que os describa la escena? Yo estaba estirado en la cama, completamente desnudo, mientras mi esclava Sara permanecía arrodillada en el suelo, en silencio, esperando una sola de mis órdenes.
Después de cenar no dirigimos a un local cercano a tomar una copa. "Quiero que ligues con aquel tipo –le dije señalando a un tipo bajito que bebía solo en una esquina del local- ahora."
Después del episodio del polígono industrial, mi esclava Sara y yo nos dirigimos a casa en coche. La había recogido apenas una hora antes en el aeropuerto y de momento había cumplido su promesa de ser mi esclava.