Fue grande mi sorpresa al ver a mi tía vestida solamente con los tacones altísimos de yegua puta, en cuclillas entre los machos, mientras estos la bañaban con champán, lluvia dorada pensé...
Llegamos a la mañana, mi tía nos recibió muy alegre, estaba encantada con Ale, me felicitó por “tener una novia bien hembra” según sus palabras, yo sonreía al comprobar que la primera parte del plan había funcionado.
Cada mañana mientras dormíamos, ella entraba a sacar la ropa para su trabajo del armario, a veces la veía con los ojos entrecerrados cómo se quedaba observándonos, eso hizo que cada mañana yo intentara excitarla un poco más.