Salimos de casa, dispuesta a pasar una tarde de sexo intenso y placentero. ¿Dónde? ¿Con quién? No tenía ni idea, pero, ¿qué mas daba? Sólo con obedecer ya me calentaba al máximo...
Jorge me dio un ultimátum: o me follaban nuestros compañeros también, o todo se acababa. No tardé ni un segundo en decidirme, y empecé a trazar el plan para tener una mañana movidita.
Hacía tiempo que me atraía uno de mis compañeros de piso... y vi la ocasión perfecta una noche que nos quedamos solos... Enseguida el alcohol se nos subió y empecé a insinuarme, caliente, venciendo los tapujos con el morbo que me provocaba. Quería se...