En aquel momento, yo disfrutaba un sueño reparador, un pinchazo en el capullo me despertó, miré el reloj y eran las siete menos diez de la mañana, habitualmente, la erección me suele venir hacia las nueve, pero esta mañana se había adelantado;
A primeras horas de una tarde de Mayo, en un lujoso chalet de la sierra de Madrid, dos cuerpos desnudos, se afanan por preparar el salón para un evento próximo a realizarse.
Celebrábamos la fiesta de mi veintinueve cumpleaños, y con tal motivo, invitamos a nuestros amigos a una cena informal. Antes de nada me presentaré, mi nombre es Joaquín, y en la actualidad tengo treinta y ocho años, y mi mujer se llama Carmen y tie...