Esa mañana mi marido y yo volvimos a follar con auténtica pasión. ¿Sería sólo un momento puntual? probablemente si, pero fue una auténtica gozada. No quise preocuparme de mas.
Durante horas estuvimos teniendo relaciones. Al llegar la mañana, antes de la despedida, me hizo el amor. Lo recordaré como la mejor vez de mi vida. Luego se marchó. No lo he vuelto a ver. Pero me acuerdo de él cada día.
En el bar estuvimos tomando unas copas. Poco a poco comenzamos a disfrutar el uno del otro y sus caricias empezaban a hacerme disfrutar. Al salir del bar propuse ir a mi casa.
Casada desde el año 2000, mi matrimonio había entrado en una rutina. Conocí por el MSN a un amigo que generó en mi nuevas sensaciones. Decidimos conocernos en persona.