No me gusta escribir, pero me gusta mucho leer.
También me gustan las alegrias de la vida y me gusta la amistad.
Soy confiada y desinteresada, es decir, una especie de tonta en este mundo raro de hoy.
La gran Orgía. Vuelvo a citarme con un amigo del chat, cuya herramienta me impresionó, y aparecen dos hombres más en escena. Bueno, había que aprovecharlo…
El violador. Empezó como un juego erótico por Internet, accedí a vernos, y… el juego acabó transformándose en algo muy real. Me di cuenta de que era una exhibicionista, que me gustaba mostrarme y jugar y pronto eso no fue suficiente.
Ese culito... Historia de una obsesión por mi cuñada. ¿Tú me lo harías por el culo, Vicente? ¿De verdad había oído esa pregunta o era producto de mi imaginación y deseo?
Mi hermano me vigila, me acosa, nunca pensé que quisiera acostarse conmigo hasta que una noche se metió en mi cama… y llegó un día en que las dos nos vimos con él…
Mi hermano me vigila, me acosa, nunca pensé que quisiera acostarse conmigo hasta que una noche se metió en mi cama… pero un dia descubrió los encantos de mi hija y…
Alfredo, arrobado, pensó que su mujer estaba guapísima. Que bien hecha estaba, que bien moldeadas tenía la cintura y las caderas la condenada… ¡ Y vaya par de tetas ¡
Alfredo le había terminado de bajar las bragas y le quitó el sujetador y ahora estaba como Dios la trajo al mundo, enseñándoles todos sus tesoros ocultos, revelándoles todo su cuerpo
Apenas se hicieron las tinieblas, la mano del joven barbudo, muy dueña de si misma… y del coño de Manuela, volvió a las andadas, haciendo esfuerzos denodados por quitarle las bragas
Manuela tuvo que rendirse del todo a la evidencia una buena tarde del mes de mayo en que apretaba el calor sobre Madrid. Bueno tuvo que rendirse a las evidencia y a unas cuantas cosas más.
Una vez casada, transcurrieron varios años en una tranquila y sosegada paz matrimonial, en la que la vida de matrimonio se hacía cada vez más monótona y sosa, como consecuencia del temperamento tranquilo de mi marido
¿Hasta qué punto una experiencia antigua incide en la vida de una pareja? ¿Qué es lo normal? Una joven pareja se hace constantemente todo este tipo de preguntas, luego de haber vivido juntos una experiencia que les ha resultado gratificante
Volvió a la carga contra mis pechos y mi vientre hasta que montándose encima acercó su miembro a mi vagina en donde lo fue introduciendo lentamente hasta su totalidad... Yo moría de placer
Aferrado a una falsa imagen de virilidad, un hombre estéril y sin cura posible convence a su mujer de que le sea infiel, tenga hijos y se salven las apariencias. Pero no mide las consecuencias de su plan.
Estoy casada hace seis años; mi marido tiene treinta y cuatro años, y yo, veintiocho. No tenemos hijos; mi marido se porta bien conmigo y en el terreno sexual disfrutamos sin tabúes de ninguna clase.
¿Había sido solo un episodio pasajero o deseaba continuar la aventura? En esta ultima cita, final de la serie, decide tomar una determinación sobre lo ocurrido en la noche con Javier.
Disponía de toda la noche para ella de nuevo, como una curiosa e imprevista circunstancia, un viaje de su marido coincidía con la llegada de Javier a Madrid
Presentía que estaba jugando con fuego, que algo se le estaba escapando de las manos. Si acudía a la siguiente cita no sería por la auto excusa con la que intentaba justificar algo que sabia no era lo correcto.
Cada visita de Javier me iba desinhibiendo mas y descubriendo otro yo misterioso y oculto, amante de la aventura y capaz de hacer locuras impensables unos meses antes.
Lentamente atraviesa otra barrera mas, algo que pensó que nunca sucedería. Sabe que no es amor, pero sigue el juego de seducción que Javier dirige con maestría.
Si él no se hubiera portado de esa manera, si hubiera reaccionado siguiendo su instinto… ¿hubiera acabado acostándose con él? No estaba muy segura cuando aseguraba que no.
Empezaba a temer y a esperar que él la llamase. Se sentía defraudada si la demora era muy larga, pero cuando le daba nueva fecha para encontrarse, el pánico la invadía y deseaba ser mas razonable.
Había decidido acudir de nuevo a la cita con aquel hombre. Las dudas y miedos iban mitigándose al descubrir que todo era normal y que en realidad le gustaba su trato.