Alba volvió a sentir el miedo al rechazo y, junto al miedo, la presencia de Toni, el aroma de Toni, su vello púbico tan suave que le hacía cosquillas en los pechos. Suave, suave... y qué bien olía. ¿A qué sabría?
¿Qué le estaba haciendo la señora a Alba? La doncella volvió a quejarse con timidez y, en toda respuesta, la señora le ordenó que abriera más las piernas.
Normalmente no voy violando a la gente por ahí, pero hubo una vez, en un foro muy lejano, un cierto individuo bastante fastidioso. Se le ocurrió la fatal idea de atacarme en mi propio terreno para humillarme y tuve que darle una lección. Puse del r...
Alba se agachó y se metió bajo la mesa. Le parecía ser una niña escondida del mundo de los adultos, excluida de lo que sucedía en la superficie, sin embargo, ella era la protagonista esta noche.
Más allá del espacio y el tiempo, mucho más allá de cualquier siglo conocido, en los confines que sólo la imaginación puede ofrecer, me encontré de pronto un día viajando por caminos empedrados a bordo de un espléndido carruaje.