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"Apretó su muslo
y la muerte sonrió"
Jim Morrison.
Frase mítica del rey lagarto, frase que pinta de pies a cabeza el enamoramiento de la muerte con Jim, tanto sonrió que le regaló la eternidad.
Jaguar, gracias, muchas gracias por la dedicatoria, no sabes lo que me emociona saber que me dedican parte del chamán, y vaya si este microrelato con tintes poéticos los tiene. Los perros ladrando en las calles, las viejas botas, las palideces, Mister Mojo, los días extraños, las drogas, las enfermedades venéreas, la calle del amor, la camioneta naufragando en las tierras africanas... un sin fin de guiños que nos llevan al puño y letra del venerado. Ya te lo dije anteriormente, tienes el estilo morrisoniano al escribir, lo haces muy bien, a que te envidio y todo!
La historia es deliciosa, morbosa, nos muestra a un Jim haciendo de las suyas como siempre, nos regala imágenes poéticas de alto vuelo. Impresionante.
Espero las siguientes entregas como las sequías al agua.
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