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Todo comenzó cuando conocí a Cynthia. Ella mide un metro sesenta, pelo negro, ojos celestes casi grises, buenas curvas y piel inmaculadamente blanca. Lo que también es inmaculado es su culo gordo y redondo, que golosamente pide ser llenado cada vez que tenemos sexo. Tanta práctica tiene, que ya no es preciso lubricarle el ano para penetrarla. Ni siquiera saliva. |