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Antes de que mi hermana regresara, comencé a desvestirme y a guardar todo en su lugar. Me miré una vez más en ropa interior con la peluca puesta y la erección fue más fuerte. Al bajarme las pantaletas toqué mi pene y empecé a sobarlo y al mismo tiempo sentí un placer extraño. Me imaginé vestida, saliendo a la calle, viendo los aparadores de las tiendas mientras algún niño me miraba y me silbaba.
Entonces ocurrió… |