Ningún calentón del mundo debería quedar sin concluir. Gonzalo y su tía Laura nos habían puesto el anzuelo, y ahora dependía de Valero y de mí la finalidad que le quisiéramos dar a nuestra excitación.
cachorro tronko, tus relatos son una delicia que te la pone dura al instante. Como me gustaría ser Valero o Edu y protagonizar lo que tu escribes. Enhorabuena