|
Recordando mis aventuras sexuales a lo largo de mi extensa existencia me ha venido a la cabeza una agradable experiencia que me ocurrió hace ya unos cuantos años cuando tenía 58 años. Quedé viuda siendo muy joven, mi pobre marido me dejó con 35 años y con tres niños a los que cuidar. Ahora ya tengo 66 y los primeros achaques ya se empiezan a sentir ya que hasta ahora me había mantenido en buena forma. Por aquel entonces mi nieta más querida estaba saliendo con un muchacho un poco más mayor que ella. |