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Como Romina ya no participaba en el triangulo sexual que tanto nos gustaba a los dos, Fernando decidió instalar unas cámaras de video con audio integrado inalámbricas de diminuto tamaño estratégicamente colocadas en la sala y el comedor a fin de poder observar todo lo que ahí sucedía; siendo posible recuperar las imágenes en el ordenador portátil de mi marido. |