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A mí me pareció excelente tu relato, porque rescata la médula de la belleza del erotismo sutil, verosímil, que crece y se consuma día a día con pequeños gestos, suaves besos cargados de excitación, de deseo contenido. Todo lo anterior en contraste con la narración explícita, pornográfica que, a veces, otorga satisfacción momentánea, transitoria, pero que nos hurta del goce profundo que se vigoriza y perpetúa con el tiempo.
A mi juicio esta redención de la valoración de la sensualidad de las garras de la pornografía plana, explícita, sin contenido e irreal, es el gran aporte que tu historia nos entrega, permitiendo hacernos rever las cosas en su estado natural y no creer que las relaciones interpersonales de orden sexual se dan con la facilidad que nos pretende hacer creer la pornografía.
Otro elemento que aumenta la valía de tu primer relato es la excelente ortografía, puntuación, gramática, sintaxis, etc. ¡Felicitaciones y gracias por tu inmensurable aportación! Espero que sigas escribiendo y, en la medida de lo posible, con menor brevedad.
P.D.: Muy bien me pareció, asimismo, que hayas reemplazado las formas usuales de llamar al aparato sexual femenino en la capital de tu país por cucha, un término mucho más delicado, fino, primoroso y hasta tierno.
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