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Llegado el día nos metimos a mi cuarto. Carla se echo en la cama y yo sobre ella comencé a besarla y abrir la blusa y a bajar las copas que envolvían cada uno de los pechos, estos tenían los signos claros de haber sido ya chupados por alguien mas, las puntas ya no mostraban su rosades sino mas bien un gran grumo oscuro coronaba cada una de estas tetas aunque no por ello dejaron de ser ricas. |