Cierto día, haciendo el montaje de una película de una infidelidad, mi madre, que estaba conmigo, se me puso cachonda y comenzó a hacerse una paja, de modo que yo la miré y me hice otra.
Es excitante tu historia, pero en mi opinión a los temas de incesto hay que ponerle algo de más pasión y un puntito de obcenidad. Una vez llegados al incesto (consentido, por supuesto), ya no hay prejuicios.
Un saludo.