Ella apareció en mi vida un día, de repente. Me refiero a la moto, una impresionante Kawasaki. El dueño, el encargado de cabalgar aquella salvaje yegua, el auténtico chico de la moto, fue un misterio para mí hasta que dejó de serlo...
Te has hecho de "rogar", pero como siempre, me ha encantado. Es que eres de lo mejorcito que hay aquí, de verdad. Me ha encantado y hazme el favor de no desaparecer durante tanto tiempo.