... yo movía mi cuerpo con cada movimiento de su boca y su lengua, me sentía en la gloria, con esa mamada, sus dedos jugueteaban en el interior de mi vagina, sentía doble placer, su lengua y sus dedos me tenían al borde de la putez total.
Un putita como tu se merece un Excelente de valoración para su relato verídico.
Me gustan las hembras que adoran las mamadas y valoran que les hagan una buena comida de panocha, como la llamáis allí.
Te tenía que haber enculado con esa polla gorda.